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TRASTORNOS DE SUEÑO E HIPERACTIVIDAD

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 7 de febrero de 2017
TRASTORNOS DE SUEÑO E HIPERACTIVIDAD
En corto

¿Puede confundirse un trastorno del sueño con la hiperactividad infantil?

Sí: cuando un niño no duerme con la calidad ni la cantidad que necesita, puede mostrarse igual de inatento, movido y de mal humor que un niño con TDAH. Por eso el diagnóstico de hiperactividad no puede apoyarse solo en una lista de síntomas: hace falta que un profesional valore si el origen real está en el sueño, en un TDAH, o en ambos a la vez.

A lo largo de los años nos hemos encontrado con frecuencia, en consulta, con padres y madres convencidos de que su hijo o hija era hiperactivo porque cumplía una lista de síntomas leída en cualquier publicación. Sin embargo, diagnosticar TDAH exige mucho más que marcar esa lista: hay otros trastornos, entre ellos los del sueño, que pueden compartir las mismas señales.

Un niño con TDAH debe cumplir criterios concretos: inatención, hiperactividad y/o impulsividad, presentes de forma sostenida durante varios meses. Además, suele dormir mal, con despertares continuos, mucho movimiento durante la noche y somnolencia a lo largo del día. Si ya tiene el diagnóstico, es probable que esté en tratamiento farmacológico, y el más frecuente es, paradójicamente, el de los estimulantes, cuyo efecto también puede notarse en su descanso.

El matiz importante es este: un niño que no duerme bien —ni en calidad ni en cantidad— pero que no es hiperactivo puede mostrarse igualmente inatento, movido y con mal humor. La explicación está en la corteza prefrontal: en los niños con TDAH sufre una disfunción que afecta a la vez al control de la atención, a la regulación de la vigilia y el sueño, y al estado de ánimo. Por eso los síntomas se solapan tanto.

Sonia Esquinas, psicóloga del IIS

«Cuando no descansamos bien, ni los adultos somos capaces de mantener la atención en nuestras obligaciones, y es difícil que nuestro humor pase el mejor de los días. Si además estamos muy cansados, cuesta conciliar el sueño, porque el nivel de activación en el que nos encontramos es justo el contrario del que necesitamos para dormir.»

Por eso, ante la duda, lo que no conviene es «autodiagnosticar» a tu hijo o hija. Si sospechas que algo no va bien, lo indicado es acudir al profesional correspondiente, que podrá valorar cada síntoma en su contexto y en su justa medida, y aclarar si lo que hay detrás es un trastorno del sueño, un TDAH, o ambos a la vez.

DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
✓ Contenido médico revisado

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