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Trastornos del sueño

Piernas inquietas:
cuando las piernas no te dejan dormir.

Esa necesidad irresistible de mover las piernas al acostarte, con hormigueo o desazón que solo se alivia moviéndote, tiene nombre. El síndrome de piernas inquietas es neurológico, frecuente y tratable.

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Dr. Diego García-Borreguero Contenido revisado por el  Dr. Diego García-Borreguero · Dirección médica

En corto

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico que produce una necesidad imperiosa de mover las piernas, con sensaciones molestas que empeoran en reposo y por la noche y mejoran al moverse. Afecta a cerca del 5-10% de la población, altera gravemente el sueño y a menudo se relaciona con el déficit de hierro. Tiene tratamiento eficaz.

Qué es

Una necesidad irresistible de mover las piernas

El SPI se caracteriza por una urgencia de mover las piernas acompañada de sensaciones desagradables —hormigueo, tirantez, desazón, “bichos por dentro”— difíciles de describir. Aparecen o empeoran en reposo (sentado o tumbado), sobre todo al final del día, y se alivian con el movimiento. Por eso interfieren tanto con el momento de dormir.

Muchas personas presentan además movimientos periódicos de las piernas durante el sueño, sacudidas repetidas que fragmentan el descanso sin que la persona lo sepa, y que nota la pareja. El resultado es insomnio, sueño no reparador y cansancio diurno.

Es un trastorno real y frecuente, con base neurológica (relacionada con la dopamina y el hierro cerebral), que durante años se ha minusvalorado. Hoy se diagnostica bien y responde al tratamiento.

Síntomas

Signos y síntomas de la enfermedad

Los pacientes describen las molestias con términos como desasosiego, hormigueo, calambres, pinchazos, nerviosismo, dolor, sensaciones extrañas profundas, quemazón o incluso “piernas locas”. Sus características principales son:

  • Necesidad irresistible de mover las piernas (o los brazos), acompañada o no de sensaciones molestas.
  • Inicio o empeoramiento durante períodos de inactividad: estar sentado, acostado, en el cine o durante viajes prolongados en coche o avión.
  • Alivio con el movimiento: las molestias se alivian o desaparecen al caminar, moverse o frotarse las piernas. Esta necesidad imperiosa de moverse da nombre al trastorno.
  • Empeoramiento a últimas horas de la tarde o por la noche: por eso dificulta iniciar o mantener el sueño, mientras que durante el día las molestias desaparecen o son menores.

Además, en más de un 80% de los pacientes aparecen movimientos periódicos de las piernas durante el sueño y a veces durante la vigilia, sacudidas repetidas que fragmentan el descanso.

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Por qué ocurre

Por qué aparece

El SPI puede ser primario (con carga familiar) o secundario a otras causas que conviene descartar.

Déficit de hierro

Causa tratable muy frecuente; medimos la ferritina.

Genética

Muchos casos tienen antecedentes familiares.

Dopamina

Alteración en su funcionamiento cerebral.

Embarazo

Puede aparecer o empeorar, sobre todo al final.

Fármacos y sustancias

Algunos antidepresivos, cafeína y alcohol lo agravan.

Enfermedades

Insuficiencia renal, neuropatías, tiroides.

Cómo lo estudiamos

Diagnóstico en el Instituto del Sueño

El diagnóstico es sobre todo clínico, apoyado en analítica (ferritina) y, si hace falta, en un estudio del sueño para valorar los movimientos periódicos.

1
Primera consulta

Historia clínica y criterios característicos del SPI

2
Analítica

Hierro y ferritina, y descarte de otras causas

3
Estudio si procede

Polisomnografía para medir movimientos periódicos

4
Tratamiento

Corregir causas y plan personalizado

Diagnóstico clínico

Cómo se confirma el SPI

El síndrome de piernas inquietas puede diagnosticarse muchas veces en la consulta a partir de la historia clínica del paciente: el diagnóstico es clínico. No obstante, junto a la historia, algunas pruebas pueden ser de gran utilidad:

  • Análisis de sangre con niveles de hierro y ferritina; este último parámetro se encuentra alterado en muchos pacientes.
  • Estudios en el laboratorio de sueño (polisomnografía nocturna y test de inmovilización sugerida): determinan si existen movimientos periódicos en las piernas o brazos y evalúan la calidad del sueño.
  • Electromiografía y conducción nerviosa: descartan lesiones en las raíces y nervios periféricos de las extremidades.
  • Ecografía de parénquima cerebral (sustancia negra): técnica de neuroimagen que mide directamente los depósitos de hierro cerebral y ayuda a excluir otros trastornos neurológicos.

También hay que tener en cuenta familiares con el mismo trastorno —existe predisposición familiar— y antecedentes de respuesta a fármacos dopaminérgicos. La exploración física y las pruebas médicas habituales suelen ser normales.

¿Requiere tratamiento?

Cuándo y cómo tratar el SPI

El SPI es un trastorno de curso crónico y progresivo. Al principio se manifiesta de forma esporádica con molestias discretas, pero con el tiempo la intensidad y frecuencia aumentan y no es raro que aparezcan importantes problemas para iniciar y mantener el sueño, con inquietud, nerviosismo y desasosiego. Las consecuencias son muy negativas para el bienestar del paciente, por lo que en estos casos debe plantearse tratamiento, siempre personalizado para minimizar riesgos a largo plazo.

Medidas no farmacológicas

  • Mantener un horario de sueño regular, realizar ejercicio físico moderado a últimas horas de la tarde y reducir el consumo de café, tabaco y alcohol, que empeoran las molestias.
  • Evitar fármacos que pueden agravar los síntomas: antihistamínicos, algunos sedantes que bloquean la dopamina y ciertos antidepresivos.
  • Corregir las posibles causas secundarias: déficit de hierro, alteraciones renales, fármacos, etc. Aproximadamente en un 20% de los casos hay otras situaciones médicas que explican los síntomas (anemia, insuficiencia renal, polineuropatía, embarazo, fármacos, etc.).

Medidas farmacológicas

El primer paso para elegir el tratamiento ideal se basa en el estado del hierro. Si existe déficit, la primera opción terapéutica será reponer los depósitos, vía oral o intravenosa según el caso. Si no hay déficit de hierro, se pueden usar tratamientos sintomáticos aprobados:

  • Agonistas dopaminérgicos: fármacos de primera línea, usados a dosis más bajas que en la enfermedad de Parkinson.
  • Antiepilépticos: útiles también en el tratamiento del SPI, especialmente cuando hay componente de dolor neuropático.
  • Opioides: reservados para casos más refractarios o graves, que requieren amplia experiencia para su buen uso.
Tratamiento

Aliviar los síntomas y recuperar el sueño

El primer paso es corregir lo que se pueda: reponer el hierro cuando la ferritina está baja —a menudo mejora mucho los síntomas—, revisar fármacos que lo empeoran y ajustar hábitos (cafeína, alcohol, horarios, ejercicio suave).

Cuando hace falta más

En los casos que lo requieren disponemos de tratamiento farmacológico específico muy eficaz, que se pauta y ajusta de forma individual para evitar efectos no deseados a largo plazo. El objetivo es que las piernas dejen de marcar tus noches y recuperes un sueño reparador, con seguimiento para mantener el control.

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de la población puede tener SPI
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estudios del sueño realizados
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investigando el sueño
”

Pensaba que eran nervios y llevaba años sin dormir. Me miraron el hierro, empecé el tratamiento y las piernas por fin me dejan descansar. Otra vida.

MA
María A. · síndrome de piernas inquietas · Madrid
★★★★★
Preguntas frecuentes

Resolvemos tus dudas

¿El síndrome de piernas inquietas tiene tratamiento?
Sí, y muy eficaz. Corregir el déficit de hierro cuando existe, ajustar hábitos y, si hace falta, el tratamiento farmacológico específico permiten controlar los síntomas y volver a dormir bien.
¿Tiene que ver con la falta de hierro?
En muchos casos, sí. Unos niveles bajos de ferritina se relacionan directamente con el SPI, por eso siempre lo comprobamos: reponerlo suele mejorar mucho los síntomas.
¿Es lo mismo que los calambres nocturnos?
No. Los calambres son contracciones dolorosas de un músculo; el SPI es una necesidad de mover las piernas por una sensación molesta que mejora con el movimiento. Son cosas distintas.
¿Necesito un estudio del sueño?
No siempre; el diagnóstico es principalmente clínico. La polisomnografía se usa cuando queremos valorar los movimientos periódicos de las piernas o descartar otros trastornos.
Estoy embarazada y tengo estos síntomas, ¿es normal?
El SPI puede aparecer o empeorar en el embarazo, sobre todo en el último trimestre, y suele mejorar tras el parto. Conviene valorarlo, especialmente el hierro, con un especialista.
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¿Sospechas que lo tienes?

Qué hacer si sospechas que tienes SPI

En el Instituto del Sueño abordamos el SPI de manera integral y personalizada. Bajo la dirección del Dr. García-Borreguero, reconocido experto en síndrome de piernas inquietas, nuestro equipo médico está dedicado a brindarte la atención especializada que mereces.

  • Experiencia y especialización: el Dr. García-Borreguero lidera el equipo con amplia experiencia en diagnóstico y tratamiento del SPI, respaldada por su dedicación a la investigación.
  • Enfoque integral: un equipo multidisciplinar trabajará contigo para comprender tus necesidades y diseñar un plan de tratamiento personalizado.
  • Tecnología avanzada: instalaciones modernas y tecnología de vanguardia para evaluaciones precisas y los mejores cuidados.

Si sospechas que puedes tener síndrome de piernas inquietas, no dudes en programar una consulta. Tu descanso es nuestra prioridad.

Dr. Diego García-Borreguero
Dr. Diego García-Borreguero
Director médico · Neurología del sueño

Contenido revisado por el equipo médico del Instituto de Investigaciones del Sueño.

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