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APRENDER SOÑANDO

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 27 de abril de 2016
APRENDER SOÑANDO
En corto

¿Se puede aprender mientras se duerme?

No aprendemos cosas nuevas de cero mientras dormimos, pero el sueño consolida y perfecciona lo aprendido durante el día: fija vocabulario, mejora la interpretación de melodías, favorece la creatividad y ayuda a recordar dónde dejamos las cosas. Por eso repasar antes de dormir mejora el recuerdo al día siguiente.

Dormir no es solo uno de los grandes placeres a nuestro alcance: también es una actividad imprescindible para mantenernos vivos. Mientras lo hacemos, el organismo recupera fuerzas para continuar con su ciclo vital de forma enérgica y sin enfermar. Lo que quizá no sea tan conocido es que tampoco podemos aprender sin él: el sueño posibilita nuestra capacidad para adquirir conocimientos.

Este descanso nos ayuda a consolidar y a pulir la información recibida a lo largo del día: «Se producen cambios bioquímicos que contribuyen a eliminar la información menos relevante, dejando así espacio para la importante y para los nuevos aprendizajes», explica el doctor Diego García-Borreguero, director médico del Instituto de Investigaciones del Sueño, de Madrid.

La psicóloga Susanne Diekelmann afirmaba en un artículo publicado en 2013 por el Instituto de Psicología Médica y Neurobiología del Comportamiento de la Universidad de Tubinga (Alemania): «Dormir estabiliza los recuerdos y los integra en una red de memoria a largo plazo, lo que hace que no se estanquen en el pasado, sino que podamos recuperarlos en el momento oportuno y utilizarlos en el futuro». El doctor García-Borreguero insiste en la misma idea: «Durante la vigilia, los contenidos de memoria se codifican en el hipocampo, una estructura cerebral que permite su utilización rápida pero en la que se encuentran altamente inestables y susceptibles de olvido. Durante el reposo, esos recuerdos se transfieren a un depósito de almacenamiento a largo plazo, el neocórtex cerebral, mucho más estable».

En una investigación realizada en 2001 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), los científicos hacían que unas ratas recorrieran continuamente el mismo camino; cuando dormían, los patrones de actividad cerebral eran tan precisos que podían indicar en qué parte del laberinto habría estado el animal de estar despierto. De ahí se deriva que el cerebro reactiva durante el sueño los patrones de actividad neuronal elaborados durante el día, fortaleciendo los recuerdos. Es como si el cerebro continuara practicando lo aprendido durante la jornada.

Palabras extranjeras

Nada tiene que ver con aquellas cintas de casete que prometían inocular chino cantonés mientras dormíamos. El sueño favorece el incremento de vocabulario de un idioma que no es el nuestro, pero no porque ese conocimiento nos llegue mientras estamos inconscientes, sino porque existen técnicas para afianzar lo aprendido durante el descanso. Así lo demostró un experimento de los psicólogos Thomas Schreiner y Björn Rasch, publicado en 2014 por Oxford University Press: enseñaron unas palabras de holandés a un grupo de alemanes nativos despiertos y luego les pidieron que se acostaran. Mientras dormían, a unos les repitieron el sonido de esas mismas palabras y a otros no. Por la mañana, quienes las habían escuchado durante la noche las reconocían antes y las repetían mejor.

Melodías

El profesor Paul J. Reber, de la Universidad del Noroeste (Illinois), coincide en que no podemos aprender cosas nuevas mientras dormimos, pero sí potenciar y consolidar un recuerdo ya existente, incluida la interpretación de una melodía. En un ensayo de 2012 con su colega Ken A. Paller, los participantes aprendieron a tocar dos melodías en un teclado; después, durante la siesta, los investigadores hicieron sonar una de ellas. Al despertar, los voluntarios interpretaban con más soltura y menos errores la canción que habían escuchado mientras dormían.

Creatividad

Seguro que alguna vez te has despertado con una idea genial o con la solución a un problema que te traía de cabeza. «Esto ocurre porque el cerebro tiene la capacidad de discernir qué recuerdos mantener y cuáles descartar en función de su relevancia. Una vez hecho esto, puede mejorar los recuerdos conservados, asociándolos entre sí y realizando un proceso creativo para cubrir vacíos de información y generar una línea argumental coherente. Dicho de otro modo, el cerebro favorece el análisis activo de los recuerdos nuevos, brindándonos la capacidad de resolver problemas y de tener ideas estupendas que a veces no se nos ocurren despiertos», explica el doctor García-Borreguero.

Dónde está el objeto que no encuentras

Otro estudio de la Northwestern University (Evanston, Illinois), de 2013, demostró que reposar puede ayudarnos a recordar dónde hemos dejado algo. Se mostró a un grupo de voluntarios varios iconos que iban colocándose en distintos lugares de la pantalla, y con cada uno escuchaban un sonido relacionado. Mientras dormían, a unos se les expuso a esos sonidos y a otros no. Al despertar, los primeros recordaban mejor la posición de los objetos y —lo más llamativo— también la de aquellos cuyo sonido no habían vuelto a escuchar. La conclusión: el sueño no solo asocia un estímulo con un recuerdo concreto, sino también con otros similares percibidos a lo largo del día.

El examen de mañana

¿A que si repasas algo justo antes de dormir lo recuerdas mejor al día siguiente? El doctor García-Borreguero lo explica: «Una parte muy importante del contenido de nuestros sueños proviene de nuestros recuerdos más inmediatos. Por eso, aquello en lo que pensamos justo antes de dormirnos tiene muchas más posibilidades de aparecer en ellos. Si estamos preparando un examen importante y lo hemos repasado al final del día, ensayamos la prueba dormidos y consolidamos la información, mejorando su recuerdo e incluso percatándonos de datos que no habíamos entendido bien. Por eso es un error enorme que los estudiantes acudan a las pruebas habiendo pasado la noche en vela», concluye el experto.

Preguntas frecuentes


¿Estudiar antes de dormir sirve de algo?

Sí. Repasar justo antes de acostarse ayuda a que el cerebro consolide esa información durante la noche y la recuerdes mejor.


¿Trasnochar antes de un examen es mala idea?

Muy mala: privar al cerebro del sueño impide consolidar lo estudiado y empeora la memoria y la concentración al día siguiente.


¿Llevas semanas durmiendo mal?

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Fuentes
  1. Reportaje de Silvia Cándano Ocaña con declaraciones del Dr. Diego García-Borreguero (Instituto de Investigaciones del Sueño). Vía El País – Buenavida.
DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
✓ Contenido médico revisado

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