¿El insomnio afecta de verdad al rendimiento?
Sí, y no son imaginaciones: un estudio con resonancia magnética funcional mostró que en los insomnes se activa menos la corteza prefrontal dorsolateral (la de la memoria de trabajo) y les cuesta inhibir otras zonas para concentrarse. Como dice el Dr. García-Borreguero, «tienen que forzar más el motor» para rendir igual.
Los pacientes con insomnio dicen estar muy cansados pero no consiguen dormir: viven en un estado de hipervigilancia, es decir, dificultad para relajarse. Su situación tiene doble cara: están cansados —con problemas de rendimiento laboral y social— y a la vez no pueden descansar porque no logran relajarse, como explica Juan Pareja, responsable de una Unidad del Sueño en Madrid.
La prueba visible de la disfunción cerebral
No es raro que los insomnes describan problemas de atención y memoria que los estudios neuropsicológicos no confirmaban objetivamente, lo que parecía una contradicción. Un trabajo publicado en la revista Sleep, coordinado por Sean P. A. Drummond (Universidad de California), analizó a 25 personas con insomnio primario y 25 sanas (media de 32 años) con una prueba de memoria de trabajo que iba cargando su capacidad de retención, mientras una resonancia magnética funcional registraba qué neuronas se activaban. Vieron que las zonas dorsolaterales de la corteza prefrontal —donde se localiza la memoria ejecutiva— se activan menos en los insomnes, que además no logran inhibir otras zonas corticales, algo necesario para concentrarse.
Dato
«Para conseguir la misma velocidad que quienes duermen bien, los insomnes tienen que forzar más el motor», resume el Dr. García-Borreguero.
Los expertos piden cautela: el trabajo es «valioso pero preliminar», no se ha detectado aún la alteración específica ni un «marcador» del insomnio. Pero documenta una alteración que podría comprobarse si revierte con el tratamiento y permite comparar con otras enfermedades que producen cansancio sin insomnio. En un comentario en la misma revista, Michael Chee (Duke-NUS, Singapur) lo ve como una oportunidad que «debería inspirar una nueva generación de estudios de imagen funcional» sobre la fisiopatología del insomnio.
El insomnio, cada vez más visto como disfunción cerebral
«Siempre hay algo que causa el primer insomnio, pero con el tiempo se convierte en una enfermedad independiente de aquello que lo precipitó», señala García-Borreguero. El insomnio se asocia además a mayor morbilidad cardiovascular, más riesgo de diabetes y mayor mortalidad. La percepción está cambiando: empieza a verse como una disfunción cerebral que puede ser perjudicial para la salud.
Un apunte: cuidado con abusar de las gafas de sol
El ritmo circadiano se regula sobre todo por la luz solar y la oscuridad. Usar gafas de sol más horas de las debidas reduce mucho la intensidad lumínica y «engaña» al cerebro sobre cuándo es de día o de noche, alterando la secreción de melatonina —cuyos puntos de acción son neurales (hipocampo, hipófisis, hipotálamo, retina, glándula pineal) y no neurales— y pudiendo provocar formas de insomnio. De hecho, casi el 100% de las personas con ceguera absoluta padecen trastornos del sueño. El insomnio afecta a entre el 10 y el 20% de la población en algún momento, es más frecuente el secundario que el primario y aumenta con la edad. De ahí la importancia de las medidas de higiene del sueño: una habitación cómoda, cenar poco y evitar la cafeína por la tarde y la noche.
Preguntas frecuentes
¿Por qué rindo peor si duermo mal?
Porque la corteza prefrontal implicada en la memoria de trabajo se activa menos y cuesta más inhibir distracciones para concentrarse.
¿El insomnio puede volverse crónico por sí mismo?
Sí: aunque lo precipite una causa concreta, con el tiempo puede convertirse en una enfermedad independiente que conviene tratar.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
Valoramos cómo afecta tu insomnio a la concentración y la memoria, y cómo revertirlo.
- Estudio del grupo de Sean P. A. Drummond (Universidad de California) y comentario de Michael Chee (Duke-NUS, Singapur), revista Sleep; declaraciones del Dr. Diego García-Borreguero (Instituto de Investigaciones del Sueño).

