VAMOS A LA CAMA, QUE HAY QUE DESCANSAR!

VAMOS A LA CAMA, QUE HAY QUE DESCANSAR!

Cada vez más escucho a madres y padres que el momento de acostar a los niños se hace muy cuesta arriba, ya que, la mayoría de las veces se convierte en un conflicto muy difícil de solucionar, además de producirse a unas horas en la que ya estamos muy cansados y lo que necesitamos es descansar y desconectar un rato de todas las obligaciones que hemos tenido que realizar durante el día.

Para minimizar el momento de que nuestros peques se vayan a la cama, no hay mejor recomendación que tener unas rutinas básicas.

Una vez que hemos cenado ( si es posible y dependiendo, claro, de la edad del menor), vamos a establecer unos pasos, siempre los mismos que son los que van a llevar a nuestras criaturas a darse cuenta que es el momento de irse a la cama.

Estos pasos pueden variar de una casa a otra, pero la clave es que siempre lo vamos a hacer de la misma manera.

En unas casas será, baño, cena, cambio de pañales, biberón en su habitación con una luz muy tenue y a acostar. En otras, será cena, baño, biberón y a acostar. Otras, baño, cena, lavamos los dientes, contamos un cuento en la cama o hablamos del día durante unos minutos…

Todo dependerá de la edad de los niños y de las características de personalidad de sus padres, pero lo verdaderamente importante es que, al hacerlo siempre igual (las rutinas están para saltárselas, lo digo para los padres que me preguntan angustiados cómo se afronta un fin de semana), los niños adquieren una seguridad de que lo que viene ahora es esto y no otra cosa, que deja a un lado los temibles llantos y berrinches previos a la hora de acostarse.

Lo que no nos vale, por el bien de nuestros pequeños, es que estemos todos quedándonos dormidos delante del televisor, no por nada, sino porque a esas horas, a ver qué están televisando, seguro que nada bueno para los ojos ni oídos de nuestros chicos y nuestra máxima debe ser siempre preservar la inocencia de la infancia.

Si unos días lo hacemos de una manera, si otros días lo hacemos de otra, si le preguntamos a los niños “¿te quieres ir a la cama?, lo único que estamos abonando es inseguridad, no saber qué tenemos que hacer y manejarnos en un desconcierto y en una falta de criterios que no nos lleva ninguna parte, bueno, sí, al descontrol y al deambular durante horas sin ton ni son.

Por todo esto, como adultos que somos, vamos a tener criterios, vamos a manejar nosotros la situación y vamos a formar una rutina básica que nos ayude a ir a la cama a una hora y en unas condiciones adecuadas, que hay que descansar.

Sonia Esquinas para el IIS

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