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¿QUÉ HACEMOS AL DORMIR?

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 25 de enero de 2016
¿QUÉ HACEMOS AL DORMIR?
En corto

¿Qué cosas hacemos mientras dormimos y cuáles son normales?

Mientras dormimos podemos roncar, mover las piernas, dejar de respirar unos segundos, hablar, tener erecciones, «escenificar» sueños o incluso levantarnos a comer. Muchas son inofensivas, pero otras delatan patologías (síndrome de piernas inquietas, apnea, trastorno de conducta REM). La pista clave: si hay somnolencia diurna o el síntoma se vuelve frecuente, hay que consultar.

¿Sabes todo lo que puedes llegar a hacer mientras duermes? Roncar, mover las piernas, dejar de respirar unos segundos, escenificar un sueño, hablar e incluso levantarte y comer. Un amplio abanico de acciones, a veces inofensivas y otras delatoras de patologías. Como apunta el doctor Joaquín Durán-Cantolla (neumólogo experto en medicina del sueño), «el paciente que se queda dormido durante el día o que tiene dificultades importantes para mantener la atención puede estar sufriendo una de las casi 90 enfermedades relacionadas con el sueño». La más frecuente, según el doctor Diego García-Borreguero, director del Instituto del Sueño, es el insomnio, seguida de la apnea del sueño y del síndrome de piernas inquietas. Estas son ocho acciones que puedes llegar a hacer dormido:

1. Mover las piernas. Leves sacudidas esporádicas al iniciar el sueño son normales; la cosa cambia cuando son frecuentes y rutinarias, signo del síndrome de piernas inquietas, «una enfermedad neurológica que produce una necesidad imperiosa de mover las piernas en reposo, sobre todo durante el sueño». Puede desencadenarse o agravarse con antidepresivos, antihistamínicos, antieméticos o medicamentos para dormir. Conviene ir al médico si interfiere en el bienestar diurno.

2. Pegar al acompañante. Golpear de forma fortuita en una pesadilla es normal; se vuelve patológico cuando es frecuente y exagerado: el trastorno de conducta del sueño REM, que «se manifiesta sobre todo en hombres a partir de los 50 y aparece en la segunda parte de la noche, con sueños de persecución o catástrofe en los que la persona actúa físicamente, como si se defendiera, y puede lesionar al acompañante». Un estudio del doctor Álex Iranzo observó que la mayoría de estas personas desarrollaban después Parkinson u otras enfermedades neurológicas.

3. Tener erecciones. Aparecen durante la fase REM y son síntoma de buena salud sexual; lo patológico es no tenerlas. «Cuando queremos saber si la impotencia tiene base médica o psicológica, medimos la erección durante el sueño: si es un problema médico no hay erección, mientras que si es psicológico sí la hay al dormir», explica García-Borreguero.

4. Dejar de respirar unos segundos (apnea). Al dormir, la garganta tiende a cerrarse con la inspiración, pero hay reflejos que evitan el colapso; una pausa de uno o dos segundos no es problema, pero superior a diez segundos sí es significativa. Cuando esos reflejos fallan, se producen asfixias periódicas: la apnea del sueño, que causa somnolencia diurna y cansancio crónico. «Siempre que haya más de cinco pausas respiratorias por hora hay que ir al médico», aconseja Durán-Cantolla. El perfil típico es una persona de mediana edad, a menudo con sobrepeso, con ronquidos y paradas respiratorias observadas por su pareja, y cansancio diurno. Una revisión reciente de once estudios muestra que la apnea obstructiva es más prevalente en hombres que en mujeres y va en aumento. Como novedad diagnóstica existe un dispositivo electrónico para usar en el domicilio, que graba la información durante el sueño para que después la revise el médico; en los casos leves y moderados, tanto el diagnóstico como el tratamiento (dispositivos intraorales) pueden realizarlos los dentistas.

5. Roncar. No es una enfermedad, sino más bien un problema social, producido por la vibración de los tejidos de la garganta. Aumenta con la edad hasta los 60 años, momento en que empieza a disminuir. Conviene consultar cuando el ronquido molesta mucho al acompañante o si se acompaña de apnea; puede tratarse con dispositivos intraorales que adelantan discretamente la mandíbula.

6. Hablar. Las somniloquias no son patológicas: «cuando dormimos perdemos el tono muscular, pero hay personas que no lo pierden y pueden hablar o caminar dormidas», explica Durán-Cantolla. Si no es muy repetitivo ni altera la calidad del sueño, no suele requerir consulta.

7. Levantarse y caminar (sonambulismo). Afecta a un 3,6% de la población y tiene base genética; no es patológico, sino un trastorno del movimiento frecuente en niños. La persona realiza acciones semiautomáticas (ir al baño, abrir la nevera) de las que no guarda recuerdo, por lo que conviene tomar precauciones (cerrar puertas y ventanas). No hay que despertarla bruscamente, sino llevarla con suavidad a la cama. «Suele desaparecer en la adolescencia, pero si persiste más allá de los 20 años conviene acudir al médico.»

8. Comer a medianoche. Hay personas que se levantan dormidas a comer, y no fruta precisamente, sino lo más calórico. Es más frecuente en mujeres y en personas con obesidad, y está infradiagnosticado, porque a menudo da vergüenza contarlo. No se conocen bien sus causas, pero existen fármacos y tratamientos conductuales que ayudan a ordenar la conducta alimentaria de estos pacientes.

Preguntas frecuentes


¿Cuándo debo preocuparme por lo que hago dormido?

Cuando el síntoma es frecuente, escenifica sueños con riesgo de lesión, se acompaña de apnea o provoca somnolencia diurna; entonces conviene consultar.


¿El trastorno de conducta REM es grave?

Puede ser una señal temprana de enfermedades neurológicas como el Parkinson, por lo que conviene valorarlo con un especialista.


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Fuentes
  1. Declaraciones de los Dres. García-Borreguero, Durán-Cantolla e Iranzo, y del libro El sueño. La normalidad y la enfermedad. Vía El País.
DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
✓ Contenido médico revisado

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