ENTREVISTA AL DR-GARCÍA-BORREGUERO SOBRE EL SPI EN “EL MUNDO”

1 julio 2012

También se llama Enfermedad de Willis-Ekbon y afecta al 3% de los españoles. Conozca las claves de esta enfermedad, a través de uno de los mejores médicos que la conoce.
Un reciente estudio lo ha confirmado, el Síndrome de Piernas Inquietas tiene origen génetico. Es una enfermedad escurridiza, que con frecuencia pasa inadvertida ante el médico. El Dr. Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones de Madrid, nos la acerca a través de 8 preguntas claves.

1.¿Qué es el Síndrome de Piernas Inquietas?
Se trata de una enfermedad neurológica que se caracteriza por producir unas sensaciones molestas en las piernas que aparecen sobre todo cuando la persona afectada esta en reposo y que van acompañadas de una necesidad imperiosa de movimiento. La enfermedad es generalmente crónica y, según han demostrado diferentes estudios, suele tener un origen genético: “En ocasiones no es fácil detectar el problema, pero cuando se investiga debidamente, constatamos que al menos 6 de cada 10 pacientes tienen un familiar cercano que también esta afectado en alguna medida”, asegura el Dr. García-Borreguero.

2. ¿Cuáles son los Síntomas?
No es fácil para los enfermos de SPI descubrir las sensaciones que padecen, pero suelen referirse a ellas como sensaciones molestas “que les impide permanecer en reposo durante las horas finales del día y, en consecuencia, dormir y descansar correctamente”, señala Diego García-Borreguero. Intranquilidad, desasosiego en las piernas, pinchazos, hormigueo y hasta dolor en al menos uno de cada tres pacientes son algunos de los síntomas asociados al SPI.
Principalmente afectan a la parte inferior del cuerpo, pero el malestar puede extenderse por toda la extremidad y llegar incluso a extenderse hasta los brazos.

3. ¿Cómo se manifiesta?
Las molestias comienzan o empeoran en los períodos de reposo, como aquellos en los que la persona, se tumaba en la cama o pasa varias horas sentado (En el cine, en un avion…). Además, la enfermedad tiene un ciclo círcadiano, es decir, el paciente se encuentra mucho peor por la tarde y por la noche, que por la mañana, y puede llegar a sentir movimientos periódicos en sus piernas que le hacen despertarse. El SPI se suele manifestar a partir de los 30 años, aunque en algunos casos en los que la enfermedad no se debe tanto a factores genéticos sino a otras enfermedades como diabetes puede aparecer a edades más avanzadas.

4. ¿Cuáles son las consecuencias?
En los casos severos, la enfermedad es descrita como una auténtica tortura: “Según un estudio, al menos la mitad de los pacientes duermen menos de 5 horas por la noche, lo que puede resultar muy incapacitante”, afirma el experto. El sueño de los enfermos es además de escasa calidad y durante el día experimentan cansancio. Con frecuencia, para ellos resulta un problema conducir, viajar ir a un cine o sencillamente, sentarse a leer o ver la televisión. Pero esto no es su único problema, varias investigaciones han demostrado que corren mayor riesgo de padecer hipertensión, tener una enfermedad coronario o padecer un ictus.

5. ¿Es una enfermedad frecuente o por el contrario rara?
Frente a la habitual creencia de que se trata de una enfermedad poco común, lo cierto es que se trata de un problema bastante habitual. “Se ha calculado y es aceptado por la comunidad médica que, en los países occidentales, aproximadamente el 3% de la población adulta lo padece de manera moderada o severa, unos estadios que requerían tratamiento médico”, explica el Director médico dle Instituto de Investigaciones del Sueño. Los mencionados datos también se refieren a nuestro país, donde se calcula que varios cientos de miles de personas padecen esta enfermedad.

6. ¿Es difícil de diagnosticar?
No necesariamente. El problema es que el médico no suele estar familiarizado con ella. De hecho, según García-Borreguero estamos ante una ecuación poco frecuente en Medicina: pese a ser una enfermedad común, la mayoría de los afectados no han sido diagnosticados adecuadamente. “Un estudio de 2004 indicaba que, en España el 90% de los pacientes afectados no había sido diagnosticado como tal”. Todo tiene explicación. Como añade el experto: “No es raro que el médico confunda esta enfermedad con cuadros como puedan ser problemas circulatorios, artorisis, ansiedad… Resulado, sin diagnóstico, el paciente no recibira el tratamiento adecuado”.

7. ¿Cómo es el tratamiento?
Buenas noticias. En Europa ya existen tres medicamentos aprobados para la enfermedad. Los tres actúan sobre la dopamina (un neurotransmisor). “De ellos, solamente uno, la ritogotina, ha sido debidamente estuidado a largo plazo (durante un período de cinco años) y a demostrado su eficacia en buena parte de los casos”, explica García-Borrguero, y añade: “Por otra parte, el porcentaje de casos de lo que se conoce como “potenciación dopaminérgica” principal complicación de este tipo de tratamiento y que consiste en un empeoramiento de los síntomas durante el tratamiento a largo plazo, es baja con este fármaco”.

8. ¿Hay que consultar al médico si sospechamos que la sufrimos?
Claramente. Las personas afectadas, o con síntomas similares a los descritos, deben acudir al médico sin más tardanza. “El diagnóstico es relativamente sencillo de realizar y abre la vía para iniciar el tratamiento. La mejoría suele notarse en cuestión de pocos días”, afirma el Director del Instituto de Investigaciones del Sueño de Madrid. “El diagnóstico precoz, permite iniciar el tratamiento, y con ello mejorar la calidad de vida y, probablemente, evitar las complicaciones de la enfermedad”, añade optimista.
Actualmente los tratamientos a largo plazo ya proporcionan buenos resultados.

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