¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?
Es una enfermedad neurológica (también llamada enfermedad de Willis-Ekbom) que produce sensaciones molestas en las piernas en reposo, con una necesidad imperiosa de moverlas, sobre todo por la tarde-noche. Afecta al 3% de la población, suele ser hereditaria y, pese a ser frecuente, la mayoría de los pacientes están sin diagnosticar. Tiene tratamiento eficaz y la mejoría suele notarse en pocos días.
El síndrome de piernas inquietas, también llamado enfermedad de Willis-Ekbom, afecta al 3% de los españoles. Un reciente estudio ha confirmado que tiene origen genético. Es una enfermedad escurridiza, que con frecuencia pasa inadvertida ante el médico. El Dr. Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño de Madrid, nos acerca sus claves a través de ocho preguntas.
8 claves sobre el síndrome de piernas inquietas
1. ¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?
Es una enfermedad neurológica que se caracteriza por producir sensaciones molestas en las piernas, que aparecen sobre todo cuando la persona está en reposo y van acompañadas de una necesidad imperiosa de movimiento. Generalmente es crónica y, según han demostrado diferentes estudios, suele tener un origen genético: «en ocasiones no es fácil detectar el problema, pero cuando se investiga debidamente constatamos que al menos 6 de cada 10 pacientes tienen un familiar cercano que también está afectado en alguna medida», asegura el Dr. García-Borreguero.
2. ¿Cuáles son los síntomas?
No es fácil para los enfermos describir lo que sienten, pero suelen referirse a sensaciones molestas «que les impiden permanecer en reposo durante las horas finales del día y, en consecuencia, dormir y descansar correctamente». Intranquilidad, desasosiego en las piernas, pinchazos, hormigueo y hasta dolor —en al menos uno de cada tres pacientes— son algunos de los síntomas. Afectan principalmente a la parte inferior del cuerpo, pero el malestar puede extenderse por toda la extremidad e incluso llegar a los brazos.
3. ¿Cómo se manifiesta?
Las molestias comienzan o empeoran en los periodos de reposo, como cuando la persona se tumba en la cama o pasa varias horas sentada (en el cine, en un avión…). Además, la enfermedad tiene un ciclo circadiano: el paciente se encuentra mucho peor por la tarde y por la noche que por la mañana, y puede llegar a sentir movimientos periódicos en las piernas que le hacen despertarse. El SPI suele manifestarse a partir de los 30 años, aunque cuando no se debe tanto a factores genéticos como a otras enfermedades (por ejemplo, la diabetes) puede aparecer a edades más avanzadas.
4. ¿Cuáles son las consecuencias?
En los casos severos, la enfermedad se describe como una auténtica tortura: «al menos la mitad de los pacientes duermen menos de 5 horas por la noche, lo que puede resultar muy incapacitante». El sueño es además de escasa calidad y durante el día aparece cansancio; a menudo les resulta un problema conducir, viajar, ir al cine o sencillamente leer o ver la televisión. Y no es su único problema: varias investigaciones han demostrado que corren mayor riesgo de hipertensión, enfermedad coronaria o ictus.
5. ¿Es una enfermedad frecuente o rara?
Frente a la creencia habitual de que es poco común, lo cierto es que es bastante frecuente. «Se ha calculado, y es aceptado por la comunidad médica, que en los países occidentales aproximadamente el 3% de la población adulta lo padece de manera moderada o severa, unos estadios que requieren tratamiento médico.» En España se calcula que varios cientos de miles de personas la padecen.
6. ¿Es difícil de diagnosticar?
No necesariamente; el problema es que el médico no suele estar familiarizado con ella. Estamos ante una ecuación poco frecuente en Medicina: pese a ser común, la mayoría de los afectados no ha sido diagnosticada. «Un estudio de 2004 indicaba que en España el 90% de los pacientes afectados no había sido diagnosticado como tal.» No es raro que se confunda con problemas circulatorios, artrosis o ansiedad, y sin diagnóstico el paciente no recibe el tratamiento adecuado.
7. ¿Cómo es el tratamiento?
Buenas noticias: en Europa ya existen tres medicamentos aprobados, que actúan sobre la dopamina. «De ellos, solamente uno, la rotigotina, ha sido debidamente estudiado a largo plazo (durante cinco años) y ha demostrado su eficacia en buena parte de los casos.» Además, con este fármaco el porcentaje de «potenciación dopaminérgica» (augmentation) —principal complicación del tratamiento a largo plazo, que consiste en un empeoramiento de los síntomas— es bajo.
8. ¿Hay que consultar al médico si sospechamos que la sufrimos?
Claramente. Las personas afectadas, o con síntomas similares a los descritos, deben acudir al médico sin tardanza. «El diagnóstico es relativamente sencillo de realizar y abre la vía para iniciar el tratamiento; la mejoría suele notarse en cuestión de pocos días.» El diagnóstico precoz permite iniciar el tratamiento y, con ello, mejorar la calidad de vida y probablemente evitar las complicaciones de la enfermedad.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
Somos referentes en el diagnóstico y tratamiento del síndrome de piernas inquietas; la mejoría suele notarse pronto.
- Entrevista al Dr. Diego García-Borreguero (Instituto de Investigaciones del Sueño). Vía EL MUNDO.

