¿Por qué tenemos más sueño en otoño?
Porque el cuerpo se adapta al cambio de estación: la bajada de temperaturas y la menor cantidad de luz influyen en el ritmo circadiano y aumentan el sueño profundo. La temperatura y la luz ambiental son factores decisivos en la calidad y la cantidad de sueño, y el otoño ofrece condiciones suaves que invitan a descansar.
Nunca debemos tomarnos a la ligera nuestro descanso, ya que la falta de sueño influye negativamente en la salud física y mental: provoca cansancio y somnolencia diurna, lentitud en tareas que requieren concentración, más distracciones y accidentes, y una mayor reactividad emocional que nos hace estar más irritables y ver las cosas de forma más negativa.
En estos días de otoño puede que hayamos sentido más modorra, que nos cueste más levantarnos e incluso que necesitemos acostarnos antes. No te preocupes: además de la caída de la hoja, el otoño trae una bajada de temperaturas y una disminución de las horas de luz que influyen en la calidad y la cantidad de sueño. Simplemente, nuestro cuerpo debe adaptarse al cambio de estación.
Al igual que la primavera, el otoño provoca cambios en el organismo y exige una adaptación. La bajada de temperaturas, el comienzo de las lluvias y los días más cortos nos hacen sentir más cansados y con más sueño, algo lógico porque «la temperatura y la luz ambiental son factores decisorios en la calidad y cantidad de sueño». Con ambientes térmicos más suaves y menor radiación solar, se elevan nuestros niveles de sueño profundo; en cambio, las temperaturas extremas —muy frías o muy calurosas— actúan en contra del sueño.
La noche se hizo para dormir, y tiene explicación científica: durante el sueño nocturno los ritmos de temperatura, neurotransmisores y metabolismo son óptimos para funciones imprescindibles que no pueden suceder durante un sueño diurno; además, de día la luz solar y el ruido interfieren. Así que aprovechemos que el otoño nos ofrece las mejores condiciones para alcanzar unos placenteros y dulces sueños.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener más sueño al cambiar de estación?
Sí: el cuerpo se adapta a la nueva temperatura y a las horas de luz, lo que puede aumentar la somnolencia unos días.
¿Influye la temperatura en cómo duermo?
Mucho: los ambientes suaves favorecen el sueño profundo, mientras que el frío o el calor extremos lo dificultan.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
Valoramos tus ritmos y hábitos para ayudarte a descansar bien durante todo el año.


