Podemos medir nuestra calidad del sueño

13 septiembre 2021

La recolección de datos sobre el sueño es una historia que se remonta a finales del siglo XIX.

Investigadores como Sigmund Freud ya estaban interesados en los sueños en una época anterior a la invención del electroencefalograma y a la comprensión adecuada del sueño REM, la fase en la que se producen los sueños.

El científico francés Henri Piéron ya para el año 1913, escribió un libro llamado Le problème physiologique du sommeil, en el que, por primera vez, el sueño fue tratado desde una perspectiva fisiológica. El psiquiatra alemán Hans Berger registró el primer electroencefalograma (EEG) en 1924, y el sueño REM (movimiento ocular rápido) fue descubierto en la década de 1950.

Las fases del sueño, clasificadas según las ondas registradas por EEG, aparecen en Manual de Terminología Estandarizada, Técnicas y Sistema de Puntuación para las Etapas del Sueño de los Sujetos Humanos, publicado en 1969 por Rechtschaffen y Kales.

La medida del sueño en los últimos años se ha escapado de los laboratorios. Con la incorporación de acelerómetros y otros sensores de bajo precio a teléfonos móviles y pulseras electrónicas, podemos tener una estimación de lo que ocurre durante su sueño.

Si te preguntas cómo podemos medir la calidad del Sueño, pues estas son algunas de las medidas posibles:

– EEG (electroencefalografía): es la medida más conocida, y registra las fases y ciclos del sueño.

– EMG (electromiografía): mide la tensión del músculo de la mandíbula.

– Presión arterial: baja durante la noche.

– Movimientos nocturnos: el sueño debe tener períodos cada noche que duren al menos 15 minutos en los que no haya ningún movimiento perceptible, correspondientes al sueño REM. Esto es lo que miden los acelerómetros de las pulseras.

– Saturación de oxígeno: niveles de oxígeno en la sangre.

– EOG (electrooculografía): mide los movimientos de los ojos.

– HRV (variabilidad del ritmo cardíaco): mide el nivel de estrés basado en las diferencias entre latidos del corazón () y la actividad del nervio vago, el principal controlador del sistema nervioso parasimpático, que esta activo en el sueño no REM, mientras que el sistema nervioso simpático se activa durante el sueño REM.

– Temperatura corporal: debe bajar durante la noche.

– Latidos del corazón: deben ser más bajos durante la noche.

– Ronquidos: pueden indicar problemas del sueño y se pueden registrar con un micrófono.

 

Para interpretar estas medidas se puede seguir los siguientes parámetros de un sueño de calidad según el consenso actual:

– Tiempo total de sueño entre 7 y 8 horas.

– Sueño REM entre 20-25% del tiempo total de sueño.

– Sueño profundo entre 10-20% del tiempo de sueño.

– Dormirse en menos de 15 minutos una vez estamos en la cama.

– No despertarse durante el sueño, o hacerlo en tiempos muy cortos.

– Aumento de HRV durante la noche.

– Descenso de la frecuencia cardíaca durante la noche comparada con la tomada por la mañana.

– Ronquidos: pocos o ningunos.

 

De todas las formas anteriores, hay muchas medidas que se pueden registrar con productos de electrónica de consumo, desde los latidos del corazón hasta la variabilidad cardíaca, pasando por la temperatura, los ruidos, o los movimientos.De hecho la mayoría de las pulseras simplemente miden el movimiento. Gracias a los acelerómetros que contienen pueden saber la frecuencia y velocidad de los movimientos de la muñeca. Lo mismo ocurre con los dispositivos que miden el movimiento colocándolos sobre la cama.

Esta última es una medida mucho más precisa que la que proporcionan las pulseras, ya que se registran las vibraciones del colchón, y son capaces de identificar los movimientos separándolos de los que produce otra persona que duerme en la misma cama.

Diferentes aplicaciones móviles utilizan esta técnica, ubicando el móvil bajo la almohada, y además también registran el sonido de nuestra respiración y ronquidos para estimar la calidad del sueño, aunque los dispositivos dedicados son mejores. Si a la medida del movimiento se suman la frecuencia respiratoria, los latidos del corazón y la temperatura corporal, la medida de la calidad del sueño se hace aún más precisa.

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