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¿PASTILLAS PARA DORMIR?

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 28 de enero de 2016
¿PASTILLAS PARA DORMIR?
En corto

¿Es seguro tomar pastillas para dormir para el insomnio?

Las pastillas para dormir pueden ayudar en episodios puntuales de insomnio severo, pero su efecto se atenúa con el tiempo y su uso prolongado no está exento de riesgos. Los especialistas coinciden en que solo deben tomarse bajo prescripción médica, durante un máximo de cuatro semanas, y que la valoración de un especialista suele ser la mejor forma de abordar un trastorno del sueño.

Si duermes del tirón desde que apoyas la cabeza en la almohada hasta que suena el despertador, mantienes el ánimo alto, afrontas mejor el día a día y hasta te cuesta menos controlar el peso. Pero si te metes en la cama y te da tiempo a contar la cabaña ovina española antes de que el sueño te rinda, o te despiertas a medianoche sin poder volver a dormir, no estás solo: la mitad de la población mundial —y la tercera parte de los españoles— sufre algún trastorno del sueño, según la Sociedad Española del Sueño (SES).

Ante esa dificultad, muchas personas recurren a las pastillas para dormir. Pero, ¿qué consiguen realmente con ellas y qué riesgos asumen? Te lo explicamos con el criterio de Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS), y de Joaquín Terán, presidente de la SES.

Un sueño artificial que no es tan reparador

Si optas por la ayuda de fármacos, mentalízate: lo que conseguirás será «un sueño artificial, que ni objetiva ni subjetivamente será tan reparador como el sueño natural», asegura García-Borreguero. Tu cerebro descansará, sí, pero sobre todo durante los primeros meses de tratamiento. «Con el tiempo, el efecto de inducir al sueño se va perdiendo. Y se vuelve muy parecido a no tomar nada», añade el experto.

Es decir, tomar pastillas para dormir entraña riesgos —peor calidad de sueño y un efecto menguante—, pero el daño que sufre el cerebro durante los episodios de insomnio también es real: un estudio internacional publicado en la revista Sleep ha encontrado que la dificultad para mantener el sueño provoca alteraciones cerebrales que favorecen una merma de las capacidades mentales. Por eso, el director del IIS confirma que, de manera puntual, los fármacos para dormir pueden ser beneficiosos para algunas personas. «El problema es que su uso no es esporádico. Y de aquí viene la alarma», zanja.

Cómo actúan las benzodiacepinas en el cerebro

Cuando la ayuda química es necesaria durante una etapa muy concreta, la elección habitual —siempre bajo receta médica— suele ser un fármaco hipnótico de la familia de las benzodiacepinas, porque, sin ser inocuas, sus efectos secundarios suelen ser menos importantes que los de los antihistamínicos o los antidepresivos, que también ayudan a conciliar el sueño.

Diego García-Borreguero, director del IIS

«Durante la primera semana, las pastillas para dormir prolongan el tiempo de sueño a costa de mantenerlo en un estadio intermedio, como es el de fase II.»

Su efecto principal «consiste en causar amnesia retrógrada, es decir, no recordar nada de lo que ha sucedido mientras el fármaco ha estado actuando», indica García-Borreguero. De hecho, «no es extraño que una persona que tome benzodiacepinas se despierte por la noche tanto como cuando no las tome, pero no recuerda nada».

Pasado un tiempo —no hay estudios que fijen un periodo exacto—, es habitual notar que la pastilla ya no hace el mismo efecto, aunque cueste dejarla. Y con razón: «el tratamiento crónico con benzodiacepinas frecuentemente produce habituación y su retirada debe hacerse con sumo cuidado», explica García-Borreguero, hasta el punto de que puede requerir la ayuda de un profesional. También pueden aparecer más pesadillas desde que se inicia la medicación: «los antidepresivos tienen el potencial de desencadenar malos sueños durante el tratamiento, pero más cuando se interrumpe, y también algunos antihistamínicos y benzodiacepinas», señala el director del IIS.

Por qué tantas personas recurren a estos fármacos

La mayoría de estas consecuencias pasan inadvertidas para quienes los consumen —solo afectan a un grupo reducido—, de lo contrario no se explicaría su enorme popularidad.

El consumo de hipnosedantes, en cifras

En Estados Unidos, 70 millones de personas tienen trastornos del sueño, según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC), y las pastillas para dormir no han faltado en el botiquín de la tripulación en 30 misiones a la Estación Espacial Internacional. La agencia reguladora del medicamento (FDA) ya ha pedido a los consumidores que reduzcan la dosis de algunos productos. En España, más del 12% de la población toma hipnosedantes, aunque, según Joaquín Terán, presidente de la Sociedad Española del Sueño, «el 30% de los ciudadanos está tomando medicación relacionada con el sueño y esto tiene riesgos importantes».

Cuándo están indicadas y qué alternativas existen

«Su uso solo está indicado en los casos de insomnio severo, que dificulta el correcto rendimiento intelectual y laboral, y nunca más de cuatro semanas», destaca García-Borreguero. «Han de estar prescritas por un médico», añade Terán.

La mejor opción sigue siendo consultarlo con tu médico. «No hay fármacos panacea, hay diagnósticos que orientan y evitan malas prácticas», apunta el presidente de la SES. «Si es importante diagnosticar bien un problema de corazón, también lo es hacerlo con los trastornos del sueño». No conviene infravalorar el alcance de dormir mal, porque, como argumenta Terán, «no reconocer el impacto biológico del sueño en la salud es un suicidio biológico».

Si tu médico no considera necesario recomendarte pastillas, no entres en pánico: nadie te pide volver a contar ovejas. Según Terán, «puede ayudar manejar el concepto de sueño ligado a la luz y la oscuridad y utilizar terapias conductuales apoyadas en estas ideas, con la ayuda de sustancias naturales, como la melatonina». Otra vía es la de los hipnóticos de nueva generación —ya comercializados en Estados Unidos y otros países—, que inhiben los mecanismos cerebrales de la vigilia con menos efectos adversos.

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DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
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