¿Por qué sienta tan bien la siesta?
La siesta recupera fuerzas, aumenta el rendimiento y la alerta y previene accidentes. Encaja con el «efecto postprandial» (el bajón de energía tras comer). La clave es no pasar de 45 minutos (mejor 15-20) para no entrar en sueño profundo. Ojo en mayores e hipertensos, en quienes puede alterar el sueño nocturno o la tensión.
La siesta ayuda a recuperar fuerzas y aumenta el rendimiento y el estado de alerta, previene accidentes y contribuye a disfrutar de lo que nos rodea. Típicamente mediterránea, es tan saludable que en China protegen el derecho al xiu-xi (siesta) en su Constitución y en Japón se impone durante la jornada laboral. Se define como el periodo de descanso de la primera hora de la tarde, de duración limitada, que sigue a la comida e interrumpe la actividad diaria.
El efecto postprandial
Según el ritmo circadiano, la mayor actividad del día se da a media mañana; a partir de ahí desciende hasta su punto más bajo tras comer. Ese descenso posterior al almuerzo, que para algunos es un auténtico «parón», se conoce como efecto postprandial: durante la digestión aumenta el flujo sanguíneo hacia la región gastrointestinal y disminuye la actividad del resto del organismo, de ahí la necesidad de reposar. Con la siesta le damos al cuerpo justo lo que necesita.
En su justa medida
¿A quién no le ha pasado levantarse de mal humor y aturdido tras una siesta de dos horas? Una siesta de más de 45 minutos nos hace entrar en la fase profunda del sueño; al cortarla, llega el aturdimiento. Lo recomendable es no exceder los 45 minutos, e incluso hay estudios que hablan de 15 minutos como el número ideal.
Biorritmos y precauciones
Si el ritmo circadiano favorece la siesta, esta a su vez puede alterar los biorritmos y provocar insomnio nocturno, algo frecuente en personas mayores, que a la disminución del sueño propia de la edad suman el riesgo de «robar» horas a la noche. El ritmo circadiano también puede estar alterado en enfermedades neurológicas como el Alzheimer, endocrinológicas o por fármacos. Además, aunque la tensión arterial baja durante el descanso, las personas con hipertensión deben estar alerta, ya que las cifras se elevan tras la siesta; curiosamente, esto no ocurre en las personas diabéticas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe durar la siesta para que siente bien?
No más de 45 minutos, e idealmente 15-20, para no entrar en sueño profundo y despertar aturdido.
¿La siesta es buena para todo el mundo?
En general sí, pero en personas mayores puede restar sueño a la noche y en hipertensos conviene tener precaución.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
Valoramos tus hábitos de descanso para que la siesta sume salud sin restar sueño nocturno.
- Vía Consejos de tu Farmacéutico.


