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«El sueño en la sexualidad»

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 6 de mayo de 2015
«El sueño en la sexualidad»
En corto

¿Cómo influye el sueño en la sexualidad?

A mayor calidad de sueño, mejor respuesta sexual. Un estudio en mujeres halló que dormir una hora más aumentaba la libido un 14% al día siguiente. La privación de sueño altera las hormonas sexuales (testosterona en el hombre; estrógenos y progesterona en la mujer), reduciendo el deseo y la excitación. El insomnio y la apnea suelen asociarse a menor actividad sexual.

Dormir es imprescindible para nuestro funcionamiento físico y mental, pero no se trata solo de dormir, sino de dormir bien, de tener un sueño de calidad. A mayor calidad de sueño, mejor rendimiento en todas nuestras actividades diarias, también en la esfera sexual: a mayor calidad de sueño, mayor y mejor respuesta sexual.

Así lo sostiene un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine tras observar durante 14 días consecutivos el sueño de 171 mujeres que no tomaban ningún fármaco para dormir. Las que durmieron más dijeron tener más deseo sexual al día siguiente: incrementar el sueño en una hora aumentaba la libido al menos un 14%, y también refirieron mejor excitación genital. Según David Kalmbach, investigador de la Universidad de Michigan y autor principal, la falta de sueño puede reducir el deseo y la excitación. Como explica a EL MUNDO el doctor Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS), uno de los mayores hallazgos es que ese efecto en mujeres parece ser directo; y «la presencia de trastornos del sueño que reduzcan significativamente la cantidad o la calidad del sueño suele traducirse en una menor libido y una menor capacidad de estimulación sexual».

Influye en las hormonas sexuales

Existe poca investigación sobre el tema, más frecuente en hombres que en mujeres. Según los datos disponibles, la fase de sueño REM es fundamental para la recuperación psíquica, afectiva y emocional, lo que influye en el deseo sexual y en la sensibilidad genital por los cambios vasculares. La privación de sueño produce alteraciones metabólicas importantes que afectan a diversos sistemas hormonales, entre ellos las hormonas sexuales.

En hombres, la falta de sueño produce una disminución importante de los niveles de testosterona, lo que lleva a cambios en la conducta sexual y a una menor producción de espermatozoides. La conducta sexual de la mujer, en cambio, viene condicionada por el equilibrio entre estrógenos, progesterona y testosterona; el sueño afecta a su secreción, y sus alteraciones pueden repercutir sobre el ciclo sueño-vigilia. Así, «a lo largo del ciclo menstrual, el insomnio es más frecuente en aquellas mujeres en las que el incremento de progesterona durante la fase folicular es más rápido, dando lugar a síntomas premenstruales». En cualquier caso, la privación de sueño en la mujer altera la secreción de testosterona, estrógenos y progesterona, con repercusiones sobre la función sexual y la libido.

Efectos del sueño

Un sueño reparador y de duración suficiente repercute en el bienestar general. Dormir poco y mal afecta a todas las áreas vitales: a nivel físico, favorece la aparición o el agravamiento de enfermedades; y a nivel emocional, cognitivo y conductual, condiciona limitaciones en la esfera personal, familiar, social, laboral y escolar. La falta de horas o de calidad del sueño afecta a la regulación del ánimo y produce fatiga, además de síntomas neurocognitivos (alteraciones de concentración, memoria y aprendizaje), y a medio plazo predispone a alteraciones hormonales, metabólicas y a algunas enfermedades neurológicas. Los trastornos del ánimo (depresión, ansiedad) se relacionan además con alteraciones del sueño, cerrando el círculo de afectación sexual.

Las alteraciones más frecuentes del sueño —trastornos respiratorios, insomnio, alteraciones del ritmo circadiano— conllevan casi todas problemas cardiovasculares y pérdida de la continuidad del sueño que afectan al apetito sexual. Las personas con insomnio o apnea del sueño suelen referir una disminución importante de la actividad sexual: «con frecuencia este tipo de paciente reduce su actividad física diurna y aumenta su índice de masa corporal, creándose un círculo vicioso sobre el que actúan además una pérdida de energía, un enlentecimiento de funciones metabólicas y una disminución del estado de ánimo». En definitiva, un sueño suficiente y reparador es crucial para una función sexual sana, tanto en hombres como en mujeres, y una sexualidad sana repercute positivamente en todas las funciones psicobiológicas.

Preguntas frecuentes


¿Dormir más mejora el deseo sexual?

Sí: en el estudio, cada hora extra de sueño aumentaba la libido femenina un 14% al día siguiente, además de mejorar la excitación.


¿La apnea del sueño afecta a la vida sexual?

Con frecuencia sí: se asocia a menor actividad sexual por las alteraciones hormonales, la fatiga y el círculo vicioso que genera.


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Fuentes
  1. Estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine. Declaraciones de los Dres. García-Borreguero, Pin Arboledas y Merino Andreu. Artículo de Beatriz G. Portalatín, vía El Mundo.
DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
✓ Contenido médico revisado

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