¿Por qué duermen mal los niños con TEA y cómo ayudarles?
Los trastornos del sueño son muy frecuentes en niños con autismo (los presentan entre el 44% y el 83%) y afectan a su calidad de vida y a su neurodesarrollo. La parte conductual sí es moldeable: revisar los hábitos de sueño y mantener una rutina firme y relajante ayuda a que descansen mejor.
En niños con la condición de autismo (TEA), los trastornos del sueño son muy frecuentes y llegan a afectar a su calidad de vida y su desarrollo neurológico. Los padres suelen lidiar con el despertar precoz, la interrupción del sueño durante la noche y la resistencia a la hora de acostarse. «La parte genética no se puede modificar; en cambio, la conductual sí es moldeable», aclara la especialista. Por eso conviene que los propios padres revisen los hábitos de sueño para aplicar las correcciones necesarias.
Trastornos del sueño más comunes
Pueden variar según la edad: «En la primera infancia pueden aparecer parasomnias como los terrores nocturnos, y años después episodios de sonambulismo, entre otros», indica. En estos casos es crucial el acompañamiento del equipo médico.
Sueño y neurodesarrollo
La hormona del crecimiento se fabrica fundamentalmente mientras dormimos, y esa es una de las razones por las que la calidad del sueño es un pilar del neurodesarrollo. El sueño se relaciona con la consolidación de capacidades intelectuales, el aprendizaje, la plasticidad y la maduración cerebral, la atención, la concentración y la memoria.
Dato
Estudios preliminares indican que entre el 44% y el 83% de los pacientes con TEA tendrán algún trastorno del sueño. A veces el número de horas es el adecuado para su edad, pero no la calidad, y eso también afecta.
- Da instrucciones claras: es la hora de descansar tras la rutina, y sé firme al respecto.
- Si muestra ansiedad antes de dormir, acompáñalo.
- Establece una rutina relajante: baño, cuento, un masaje.
- Acondiciona la habitación para que sea confortable y propicie el sueño.
- Elimina los dispositivos electrónicos a esta hora.
- Evita actividades estimulantes antes de la cama.
Dar solidez a estos hábitos puede ser una tarea larga y a veces agotadora para los padres, pero con ayuda de terapias especializadas y constancia es posible que los niños con TEA duerman mejor.
Preguntas frecuentes
¿Se puede mejorar el sueño de un niño con TEA?
Sí. La parte conductual es moldeable: rutinas firmes y relajantes, entorno adecuado y apoyo del equipo médico marcan la diferencia.
¿Basta con que duerma las horas?
No siempre: también cuenta la calidad del sueño. Dormir las horas «correctas» pero mal también afecta al neurodesarrollo.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
Valoramos y tratamos los trastornos del sueño infantil, también en el neurodesarrollo.


