¿Qué relación existe entre la epilepsia y el sueño?
La epilepsia y el sueño se influyen mutuamente: las crisis pueden aparecer durante el sueño o en la transición sueño-vigilia, y la falta de sueño puede precipitar nuevas crisis en personas predispuestas. Por eso, en el Instituto del Sueño insistimos en que mantener una buena higiene del sueño forma parte del control de la epilepsia, junto con la valoración médica periódica.
Como cada año, el día internacional de la epilepsia se celebra el segundo lunes de febrero; en 2018 coincidió con el día 12 de ese mes. Esta jornada busca visibilizar un trastorno neurológico todavía rodeado de mitos, y es una buena ocasión para acercarte, con rigor médico, la estrecha relación que guarda con el sueño, dos áreas que en el Instituto del Sueño vemos entrelazadas cada día: atendemos cada año a un número relevante de pacientes con epilepsia.
La relación es de doble sentido. Por un lado, la epilepsia puede afectar a tu sueño: algunas crisis se producen mientras duermes o justo en la transición entre el sueño y la vigilia, y ciertos fármacos antiepilépticos pueden alterar la arquitectura normal del descanso. Si notas que duermes peor, es habitual que también refieras insomnio o somnolencia excesiva durante el día. Por otro lado, dormir mal puede complicar la evolución de la epilepsia: la falta de sueño puede precipitar la aparición de crisis en personas predispuestas, y padecer además apneas u otros problemas de sueño puede dificultar su control. Existen, además, formas de epilepsia puramente nocturna, difíciles de diagnosticar, por lo que ante movimientos anómalos durante el sueño lo recomendable es consultar con un experto.
Para responder a las dudas más habituales, hemos hablado con la Dra. García Malo, neuróloga del Instituto del Sueño.
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es una enfermedad neurológica en la que existe una predisposición a sufrir crisis epilépticas, desencadenadas por una actividad neuronal excesiva. Las manifestaciones varían según la región cerebral donde se originan: lo más habitual es que se produzcan convulsiones o sacudidas musculares, generalizadas o limitadas a una zona del cuerpo. En algunos casos se acompaña de pérdida de consciencia.
Factores de riesgo de la epilepsia
Existen formas determinadas genéticamente y formas connatales. También puede aparecer tras traumatismos craneoencefálicos, infecciones del sistema nervioso, enfermedades cerebrovasculares o neurodegenerativas, por consumo de tóxicos o por cambios en la medicación habitual. Si te identificas con alguno de estos factores, una valoración neurológica puede ayudarte a entender mejor tu riesgo real.
Una crisis no es sinónimo de epilepsia
Aproximadamente el 5-10% de la población sufre una crisis epiléptica a lo largo de su vida, y eso no implica tener epilepsia. Es el neurólogo quien, con las pruebas adecuadas, valora el riesgo de que se repitan y si conviene iniciar tratamiento.
¿Cuándo una crisis aislada se convierte en epilepsia?
El riesgo de que las crisis se repitan es mayor si el electroencefalograma está alterado o si existe una lesión estructural cerebral. Por eso, sufrir un episodio puntual no equivale a un diagnóstico de epilepsia: la decisión de tratar depende de esta valoración individualizada.
¿Se pueden prever las crisis epilépticas?
Algunos pacientes notan sensaciones que anticipan una crisis, aunque, en general, aparecen sin previo aviso. En una crisis generalizada se produce un aumento del tono muscular con apertura y desviación de los ojos, seguido de convulsiones por contracción muscular; puede haber pérdida de consciencia, mordedura de lengua y relajación de esfínteres. Al ceder las convulsiones es habitual que el paciente presente bajo tono muscular, confusión y amnesia de lo ocurrido.
Qué NO debes hacer ante una crisis
No sujetes al paciente para «contener» las convulsiones ni le introduzcas ningún objeto en la boca: el riesgo de que «se trague la lengua» es un mito, y la posición lateral de seguridad ya lo evita.
Cómo actuar ante una crisis epiléptica
En la primera fase, de rigidez y convulsiones, protege al paciente retirando los objetos con los que pueda golpearse y mantén la calma: las crisis suelen durar alrededor de un minuto. Cuando cesen las convulsiones, coloca a la persona en decúbito lateral, con la boca hacia el suelo, para asegurar su vía aérea. Acompáñala hasta que recupere la consciencia por completo, ya que es habitual que quede algo confusa.
Precauciones y hábitos si tienes epilepsia
Si tu epilepsia está controlada, puedes hacer una vida normal. Toma la medicación cuando esté indicada y mantén una buena higiene del sueño, ya que su falta puede precipitar nuevas crisis. Evita también el consumo de tóxicos y el alcohol en cantidad excesiva, y no dejes de acudir a tus revisiones periódicas en neurología. Con seguimiento neurológico continuado y una buena rutina de sueño, la mayoría de personas con epilepsia consiguen mantenerla bien controlada.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.


