¿Qué son los terrores nocturnos y qué debo hacer?
Los terrores nocturnos ocurren en la primera mitad de la noche, en fase NO REM (a diferencia de las pesadillas, que son en REM): el niño está dormido pero con los ojos abiertos, puede gritar, sudar y tener taquicardia. Lo mejor es abrazarlo y calmarlo sin despertarlo; por la mañana no recordará nada.
Tras hablar de las pesadillas, otro de los trastornos del sueño frecuentes, hoy aprendemos sobre los terrores nocturnos, también relativamente habituales.
Terrores nocturnos vs. pesadillas
A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos se dan en la primera mitad de la noche. Cuando se producen, el niño está dormido pero con los ojos abiertos: puede gritar, sudar y tener taquicardias, y reacciona como si no nos viera, e incluso intenta apartarnos. Mientras las pesadillas son sueños que producen miedo y ocurren en fase REM, los terrores nocturnos suceden en fase NO REM, en la que no se sueña. El tránsito entre fases suele ser suave, pero por una posible inmadurez del sistema nervioso central puede hiperactivarse y producirse de forma turbulenta.
Consejo
Si ocurre, abraza a tu hijo entendiendo que está dormido: tu labor es calmarlo e intentar que no se despierte, siempre de forma tranquila. Al día siguiente no recordará nada.
Causas y evolución
Hay profesionales que consideran que la causa sería un desorden neurológico de alerta que podría estabilizarse hacia los 7 años. También se cree que existe un componente genético, ya que el 80% de los casos tiene antecedentes familiares. No son un problema grave; solo hay que vigilar que el niño no se haga daño con los movimientos incontrolados.
- Cuida las rutinas, tanto de actos como de horarios.
- Procura que el momento de ir a la cama sea tranquilo.
- Reduce el estrés del día a día.
- No le des cenas demasiado copiosas.
Lo más habitual es que sean episodios aislados que desaparezcan a medida que el niño crece. Si la frecuencia es excesiva, lo recomendable es acudir a un profesional para una buena valoración.
Terrores nocturnos en adultos
Aunque son típicos de la infancia, los terrores nocturnos también pueden aparecer en adultos, donde son menos frecuentes y conviene prestarles más atención. Suelen relacionarse con el estrés, la falta de sueño, el alcohol, la fiebre o con otros trastornos del sueño como la apnea. Si aparecen de forma repetida en la edad adulta, es recomendable una valoración para descartar una causa tratable y mejorar la higiene del sueño.
Cómo mantener seguro el entorno
Como durante el episodio la persona está dormida y puede moverse de forma brusca, lo prioritario es la seguridad: retirar objetos con los que pueda golpearse, proteger ventanas y escaleras (sobre todo si además hay sonambulismo) y no intentar sujetarla ni despertarla a la fuerza. Acompañar con calma hasta que el episodio pase es la mejor actuación.
Preguntas frecuentes
¿Debo despertar al niño durante un terror nocturno?
No. Está dormido; abrázalo y cálmalo con suavidad, intentando que no se despierte.
¿Cuándo consultar?
Si los episodios son muy frecuentes o hay riesgo de que se haga daño, conviene una valoración profesional.
¿Los adultos pueden tener terrores nocturnos?
Sí, aunque son menos frecuentes; suelen ligarse al estrés, la falta de sueño, el alcohol o la apnea. Si se repiten, conviene valorarlos.
¿Llevas semanas durmiendo mal?
Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.
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