LOS CONDICIONANTES DEL SUEÑO EN LOS NIÑOS

30 mayo 2016

¿Os habéis fijado en que cuando queremos quedarnos dormidos siempre nos
ponemos en la misma postura?

Podemos estar en la cama leyendo, jugando, hablando…pero cuando
decidimos que queremos dormir, nos acomodamos cada noche de la misma
manera.

Cuando a alguien lo operan o simplemente cuando estamos embarazadas y
no podemos ponernos en la postura en la que estamos acostumbrados a
dormir, nos cuesta mucho más trabajo conciliar el sueño, ¿verdad?.
Esto es porque hay determinados elementos que asociamos a ese
momento de relajación y a dormir, y que “atraen” al sueño haciendo más fácil
la transición entre la vigilia y el sueño.

Un condicionante del sueño puede llegar a ser casi cualquier cosa, desde
las mencionadas posturas, los puntos de luz en las habitaciones, un chupe,
una gasa, un muñeco, el tipo de mecida que demos estando en brazos o
incluso en la sillita, el peso de la ropa de cama, una mano de su mamá
cogida, un cuerpo descansando al lado de nosotros…

De esta manera, entre estas circunstancias y la sensación de sueño se
establece una relación que se pueden tomar tanto en sentido positivo, como
negativo.
En sentido positivo serán siempre que nos ayuden a quedarnos dormidos,
mientras que lo tomaremos en sentido negativo cuando estos elementos nos
fallen.

Por todo esto, debemos pensar qué clase de objetos o situaciones les vamos
a proporcionar a nuestros hijos para atraer al sueño porque de la misma
manera, se nos puede volver en nuestra contra.

Para ayudar a nuestros hijos a dormir, debemos darnos cuenta de cómo
duermen nuestros hijos, qué condicionantes estamos usando que nos
convendría que desaparecieran o cuáles podemos usar en nuestro favor.
Los niños que están acostumbrados a estar cogidos de la mano, por ejemplo,
realmente se quedan dormidos, pero en el momento en el que nos vamos,
ellos sienten que ha desaparecido ese estímulo y se despiertan. Ojalá
pudiéramos desenrroscar los brazos para dejárselos dados toda la
noche, pero no es posible, y así cuando nos vamos, nos llevamos los brazos con
nosotros (a los niños con este condicionante los llamo “los manoadictos”).
niño, dormir, cama, mano
Insisto en que los condicionantes del sueño no son contraproducentes en sí,
solamente, los considero como un arma de doble filo, que al igual que en un
momento determinado me ayudan, en otro, me desayudan.

Pretendo con este post, que hagáis un proceso reflexivo, simplemente,
porque a partir de ahí, podremos empezar a dibujar el camino para que
nuestros hijos se vayan a la cama sin protestar y se queden dormidos sin
necesidad de tenernos cerca.
Si os perdéis por el camino, aquí estoy para ayudaros, no lo dudéis, en
pocos días, tendremos resuelto algo que nos quita energía sin ninguna
necesidad.
Os espero.!

Sonia Esquinas para el IIS

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