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La temperatura y calidad del aire: elementos esenciales para nuestra calidad de sueño

Dr. Diego García-Borreguero Revisado por el equipo médico del Instituto del Sueño · 3 de octubre de 2022
La temperatura y calidad del aire: elementos esenciales para nuestra calidad de sueño
En corto

¿Cómo influyen la temperatura y el aire del dormitorio en el sueño?

Un dormitorio bien ventilado y a una temperatura en torno a 18 °C favorece un sueño profundo y sin interrupciones. El aire cargado y el exceso de calor provocan despertares, fatiga e irritabilidad. Cuidar el entorno es tan importante como las horas que duermes.

Pasamos un tercio de la vida durmiendo, y ese descanso es fundamental para la salud. De ahí la importancia de dormir de forma profunda y reparadora, sin alteraciones ambientales que perturben el sueño. Un dormitorio óptimo debe cumplir unos mínimos de confort, salubridad y temperatura.

La calidad del aire: ventilar el dormitorio

La pureza y renovación del aire interior es un factor imprescindible. Ventilar los espacios cerrados es necesario a diario, y aún más donde descansamos: renovar el aire estancado y disolver los ambientes cargados propios del dormitorio ayuda a un sueño más saludable.

La temperatura: alrededor de 18 °C

Un descontrol térmico —por encima o por debajo de lo recomendado— no favorece el descanso e interrumpe los ciclos naturales del sueño, con episodios de fatiga, irritabilidad, ansiedad y somnolencia que afectan a la actividad diaria. Los expertos aconsejan una temperatura en torno a 18 °C, aunque influyen el tamaño corporal, el metabolismo y la masa muscular.

Dato

Dormir con demasiado calor se asocia a menos horas de sueño, un descanso más inquieto y peor sensación al despertar, con menor rendimiento físico y mental.

El calor de las noches de verano

Cuando la temperatura del dormitorio sube demasiado, el cuerpo no consigue bajar su temperatura interna —un paso necesario para dormir— y el resultado son despertares, sueño ligero y esa sensación de no haber descansado. En verano ayuda ventilar en las horas frescas, bajar las persianas de día, usar tejidos ligeros y transpirables y, si hace falta, un ventilador que mueva el aire. Una ducha templada antes de acostarte también facilita el enfriamiento posterior del cuerpo.

La humedad, un factor que se olvida

Además de la temperatura, importa la humedad. Un ambiente demasiado seco reseca las vías respiratorias y favorece la congestión; uno demasiado húmedo resulta bochornoso y dificulta la regulación térmica. Lo ideal es una humedad relativa moderada; ventilar a diario ayuda a mantener el aire del dormitorio en buenas condiciones.

Preguntas frecuentes


¿Qué temperatura es la ideal para dormir?

En torno a 18 °C suele ser una buena referencia, ajustándola a tu metabolismo y a tu sensación térmica.


¿Por qué debo ventilar el dormitorio?

Para renovar el aire estancado y mejorar su calidad, algo que favorece un sueño más profundo y reparador.


¿Cómo dormir mejor con calor en verano?

Ventila en las horas frescas, baja las persianas de día, usa tejidos ligeros y date una ducha templada antes de acostarte para ayudar a que el cuerpo se enfríe.


¿Llevas semanas durmiendo mal?

Una valoración con un especialista del sueño puede darte el diagnóstico y la solución.

DG
Revisado por el Dr. Diego García-BorregueroDirector médico · Instituto de Investigaciones del Sueño · Actualizado 08/2026
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