Insomnio Crónico en Bilbao

INSOMNIO CRÓNICO EN BILBAO

El insomnio es el trastorno de sueño que más frecuentemente afecta a la población. Se trata de una reducción de nuestra capacidad para conciliar y mantener el sueño. Hay varios tipos de insomio que tratamos en nuestra consulta de Bilbao, en función de su forma de presentación:

  • INSOMNIO DE MANTENIMIENTO: Si la dificultad reside en mantenernos dormidos de forma continua a lo largo de toda la noche. En el insomnio de mantenimiento los pacientes presentan despertares frecuentes de duración superior a 30 minutos, o cuando existe un despertar temprano, con incapacidad de volver a conciliar el sueño, durmiendo un total de horas inferior al requerido.
  • INSOMNIO DE CONCILIACIÓN: Cuando existen problemas para conciliar el primer sueño en menos de 30 minutos.
Según la duración del insomnio este también pude clasificarse en: TEMPORAL (días o semanas) o CRÓNICO (meses o años).

El número de horas totales de sueño varía mucho de una persona a otra, podemos encontrar personas que necesitan 4 horas de sueño para rendir adecuadamente (coloquialmente llamados “poco dormidores”) y otras personas, que para rendir necesitan dormir unas 10 horas (“grandes dormidores”). Pero de media el ser humano requiere entre 7 y 8.5 horas.

Causas Médicas:

Diversas alteraciones en nuestro organismo pueden causarnos insomnio: metabólicas, cardiovasculares, alteraciones hormonales, neurológicas, digestivas, reumatológicas, urológicas y todas aquellas que produzcan dolor.

Muchos trastornos psiquiátricos comparten el insomnio como síntoma común: ansiedad, esquizofrenia, depresión, etc. También en alteraciones del sueño (apnea del sueño, SPI, parasomnias) los pacientes pueden presentar insomnio.

 

Causas externas:

Aquí englobamos todos los factores y condiciones ambientales que pueden afectar negativamente al sueño (consumo y uso de ciertas sustancias y medicamentos, trabajo con horario a turnos, viajes frecuentes con cambios de franja horaria, entre otros).

Cuando no existe una causa clara del insomnio. Dentro del insomnio primario se pueden subdividir, en función del origen y la manifestación del problema:

  • Percepción del sueño reparador: Cuando realizamos un estudio de sueño, en muchos de los casos, las alteraciones referidas por los pacientes no son corroboradas en el análisis del sueño, y estos se quejan de somnolencia y cansancio causando por un sueño de duración menor a la objetivada.
  • Insomnio idiopático: parece que está relacionado con el aprendizaje de malos hábitos de sueño, y aparece desde la infancia.
  • Insomnio psicofisiológico: Insomnio que presenta un nivel de activación psicofisiológica elevada, al inicio del sueño. Estos pacientes presentan una alta preocupación por su problema de sueño. Para conseguir conciliar el sueño requieren de un alto esfuerzo, y consiguen dormirse sin dificultad cuando no realizan ese esfuerzo. Su insomnio mejora cuando cambian el ambiente habitual en el que duermen (por ejemplo, de viaje en un hotel)
  • Crónico: Cuando la duración de este es superior o igual a 6 meses. Puede durar meses o años.
  • Transitorio: Cuando la duración es menor a un mes.

El primer paso en la intervención del insomnio es identificar la causa. En muchos de los casos, una vez resuelto el problema precipitante, el paciente continúa sufriendo alteraciones en el sueño, siendo difícil que el paciente consiga solucionar el problema sin ayuda profesional.

Esta persistencia del problema, aumenta la ansiedad del paciente en el momento que trata de conciliar el sueño, ya que produce una activación que inhibe el sueño, aumentando la aprensión del problema y produce miedo en relación a la cama.

Se ha demostrado que las personalidades con tendencia a la preocupación, perfeccionistas, exigentes, con necesidades de control, pesimistas e introvertidas, tendrán una mayor vulnerabilidad a caer en el círculo de insomnio, ansiedad y preocupación.

El insomnio crónico suele manifestarse inicialmente como insomnio situacional, precipitado por una situación personal o un estresor, que una vez resuelta, se mantiene el insomnio. La evolución a trastorno crónico puede ser gradual, aumentando cada día la ansiedad y preocupación por el problema de insomnio, aumentando con ello el impacto diurno.

El modo de afrontar el problema de sueño inicial va a ser decisivo en la cronicidad de este trastorno. Si un paciente que comienza a tener dificultades para dormir, varias noches seguidas, sigue con su vida diurna sin preocuparse de más por ello, es menos probable que desarrolle un insomnio crónico. Contrariamente, si un paciente que comienza a pasar varias “noches malas”, comienza a alterar su rutina para compensar el déficit de sueño, aumenta su preocupación por la alteración de sueño y por las consecuencias diurnas de éste, tendrá mayor probabilidad de que su insomnio se cronifique, entrando en el círculo de insomnio-preocupación-ansiedad, que le producirá una activación a la hora de conciliar el sueño, contraproducente para la conciliación del mismo, provocando más problemas de sueño. Los problemas de sueño rápidamente pueden pasar a ser el centro de nuestras preocupaciones diarias, si comenzamos a tener pensamientos de preocupación recurrentemente.

Un paciente con insomnio comenzará a achacar la falta de rendimiento a la alteración del sueño. La persona con insomnio crónico no solo se preocupará por la noche pasada y las consecuencias de ese día, sino también empezará a preocuparse por las noches futuras, convirtiendo su insomnio en una profecía auto cumplida.

Para poder acabar con el círculo de insomnio-ansiedad-preocupación, es fundamental comenzar corrigiendo aquellos hábitos o factores que contribuyen a mantener el insomnio, que inicialmente se van adoptando para paliar los efectos iniciales de la deuda de sueño (Aumentar las horas de cama, dormir siestas, acostarse antes, etc.). También es fundamental el control de los pensamientos de preocupación y de la activación emocional asociados al insomnio.

En el tratamiento del insomnio, el paciente tiene un papel activo, mientras el terapeuta le guía y apoya. El éxito de la terapia dependerá de la implicación del paciente en la terapia y del cumplimiento de las pautas que indique el terapeuta. Estas pautas están consensuadas en clínicas especializadas de diferentes países, estando su eficacia ya probada. Se trata de un tratamiento de alto coste en esfuerzo y tiempo para el paciente. El tratamiento fomentará las habilidades de autocontrol de pensamiento y ansiedad, para conseguir recuperar el control sobre el sueño, de manera que pueda afrontarlo en futuras nuevas circunstancias que afecten al sueño, tras la finalización del programa.

Para corregir estos hábitos y factores es necesario cumplir todas y cada una de las pautas, no solo aquellas que nos resulte más fácil cumplir. El éxito de la terapia va a depender de cómo de estricto sea el cumplimiento de las pautas. Con el paso del tiempo los beneficios se harán más evidentes, pudiendo empezar a notar el cambio tras el fin de la terapia.

La intervención se va a basar en tres pilares fundamentales:

  • El horario de sueño es una de las armas fundamentales en la terapia:
    Condicionamiento: En ocasiones se generan déficits de sueño acortando el tiempo en cama, prohibiendo acostarse antes de determinada hora u obligando a levantarse a cierta hora. Con este déficit de sueño inducido, se busca reprogramar los centros cerebrales que regulan el sueño, para conseguir un sueño profundo y continuo.
    Regulación: Es habitual en los insomnes que traten de compensar los efectos diurnos de cansancio con medidas como aumentar las horas en cama para compensar el tiempo perdido en la conciliación del sueño, que duerman siestas diarias para reducir el cansancio, que posterguen la hora de levantarse para tratar de aumentar las horas de sueño, etc. Pero a largo plazo estas medidas solo empeorarán el problema de insomnio. Por ello es fundamental:
  1.  Limitar el tiempo en cama: sólo permanecer en ella el tiempo que se duerma.
  2. Eliminar las siestas.
  3. Regular los horarios de sueño, creando hábitos y rutinas.
  •  Malos hábitos: evitar o modificar aquellos que puedan interferir en la calidad de sueño. Con el objetivo de asociar la habitación, cama y horario con un estado de calma, somnolencia y relajación, en vez del miedo, ansiedad y preocupación:
  1. Sólo acostarse cuando tengamos sueño.
  2. Si al cabo de 10-15 minutos tratando de conciliar el sueño no lo hemos logrado, saldremos de cama, trataremos de relajarnos, aplicando las técnicas enseñadas en la terapia. Y volveremos a intentarlo sólo cuando volvamos a sentir sueño. Si a pesar de la relajación no logramos sentir sueño, fuera del dormitorio realizaremos alguna actividad que nos resulte monótona o aburrida para tratar de provocarlo.
  3. Utilizaremos la cama sólo para dormir, no veremos la tele, ni escucharemos la radio o leeremos en la cama.
  4. Insertaremos una serie de hábitos en nuestra rutina, cómo horarios regulares, ejercicio, alimentación, reduciremos el consumo de alcohol y tabaco por la tarde.
  • Creencias y actitudes frente al sueño y el insomnio: como ya hemos comentado anteriormente, la actitud del paciente ante su problema de sueño va a ser fundamental, no sólo en la cronicidad del trastorno sino también en el éxito de la terapia. Según la importancia que le demos, conseguiremos agravar o reducir el problema. Los pensamientos influyen en los sentimientos y en las acciones. Si usted, por ejemplo, a lo largo del día se mantiene preocupado por la mala noche que ha padecido, tendrá más probabilidad de afrontar la siguiente noche con ansiedad, frustración y activación. Los excesos de preocupación por las consecuencias diurnas de un mal descanso pueden agravar su problema de insomnio ya que el malestar emocional y la preocupación excesiva son malos inductores de sueño. Este pilar de la terapia se enfoca en la gestión de pensamientos y sentimientos, para dotar al paciente de un mayor autocontrol sobre el sueño al aprender habilidades de control de la activación fisiológica, con herramientas de relajación de cuerpo y mente aplicables fundamentalmente a la hora de acostarse, ya que está científicamente comprobado que dicha activación emocional dificulta e impide el sueño, además de las repercusiones en su bienestar y calidad de vida.

En el insomnio existe una tendencia a la automedicación, y para tratar su insomnio es fundamental no tomar nada sin prescripción médica. Cada caso ha de ser evaluado individualmente, valorando por un lado los beneficios del tratamiento y por otro los efectos secundarios, para poder concluir si ese tratamiento concreto está realmente indicado en ese paciente. En el Instituto del Sueño procuramos no prescribir hipnóticos excepto en casos especiales.

En la mayoría de los fármacos existentes actualmente para el tratamiento del insomnio, el tiempo de tratamiento es limitado, para así limitar la aparición de efectos secundarios y dependencia al mismo.