17/09/2013

17 septiembre 2013

¿Cómo afecta el alcohol al sueño?.

Otro de los efectos del alcohol es que aumenta el ronquido y en los pacientes que tienen apnea precipita o agrava el trastorno  ya que el alcohol relaja la musculatura de la garganta, y además suprime los mecanismos de alertamiento con los que el cerebro se autoprotege.   En ocasiones, sobre todo si el paciente tiene enfermedades del corazón o del pulmón, el agravamiento de la apnea puede llegar a ser peligroso.
En las personas con alcoholismo crónico, el sueño está muy alterado.  Se producen numerosos alertamientos durante la noche, sin prácticamente sueño profundo, y prácticamente sin sueño de fase REM.  El sueño es superficial y está fragmentado, los afectados permanecen mucho tiempo en la cama sin dormir, y durante el día notan con frecuencia somnolencia.  Es más, no es extraño que tras dejar de beber definitivamente el sueño permanezca alterado durante meses o años. 

En algunas personas que utilizan el alcohol de manera crónica, tras interrumpir su consumo se produzca un aumento del insomnio por encima del que previamente ya existía.  Con frecuencia, estas personas continúan bebiendo como forma de protegerse a si mismas contra este insomnio durante la abstinencia.  De esta manera se perpetúa un círculo vicioso de:    alcohol>abstinencia>insomnio>alcohol
Tras dejar de beber, el sueño puede mejorar de manera espectacular en dos semanas.  Ahora bien, es posible que sea necesario más tiempo, y ello dependerá de la severidad y duración del consumo previo de alcohol.  En algunos casos el sueño se recupera muy lentamente, a veces hasta dos años más tarde.  En tales casos, es difícil discernir si el insomnio era previo al consumo de alcohol o si, por el contrario refleja el daño cerebral causado por el consumo de alcohol.

En cualquier caso, debe de evitar combinar alcohol con medicamentos para dormir, ya que esta mezcla puede ser peligrosa.