16/08/2012

16 agosto 2012

¿Qué es el Jet-Lag?


Cuando las primeras carabelas surcaron el Atlántico rumbo a América, sus tripulantes cruzaron como hoy los aviones de pasajeros varias zonas horarias. Sin embargo, y a diferencia de la actualidad, el viaje se hizo a lo largo de varios meses, de manera que a sus tripulantes les resultaba posible adaptarse gradualmente al nuevo horario según este cambiaba. Por este motivo, no conocieron el Jet Lag.
El Jet Lag se produce cuando exponemos a una persona a un cambio súbito de horario, preferentemente de tres o más horas de diferencia. Al producirse el cambio bruscamente, el ritmo biológico interno de sueño se encuentra desfasado con respecto al nuevo horario local. Entre EEUU y Europa hay seis o más horas de diferencia horaria. Así, un viajero que toma un avión en Boston a las 7 de la tarde (hora local), aterriza en Madrid a las 9 de la mañana (hora local). A esa hora su reloj biológico aún marca las 3 de la madrugada y, lo que es más importante, su organismo está funcionando como si fueran aún las 3 de la madrugada. Esta es la principal causa de que se sienta cansado e incapacitado intelectualmente al llegar al nuevo destino.
Su cabeza funciona con lentitud, con muy poca claridad. Se encuentra irritado, sus reacciones se producen con lentitud, y sufre de molestias gastrointestinales. Al llegar al destino, su organismo necesitará varios días para adaptarse gradualmente al nuevo horario. La velocidad de adaptación dependerá de varios factores, entre los cuales se encuentran la diferencia horaria entre el punto de partida y el destino, la edad del paciente, la exposición a la luz ambiental, etc.
A lo largo del primer día, nuestro viajero notará que tiene somnolencia ya a media tarde, y que durante la primera noche sufre frecuentes despertares y se desvela definitivamente de madrugada. Su sueño no es reparador. A lo largo de los días siguientes, la tendencia a dormirse pronto y despertarse tan temprano irá disminuyendo, probablemente a una velocidad de 1.5 horas por día transcurrido.
Las personas jóvenes suelen tener mayores problemas cuando vuelan del oeste hacia el este (Boston a Madrid), ya que al tener un ciclo de sueño más largo, tienen que comprimirlo en un día más corto. Lo contrario ocurre en las personas mayores: para ellos es más difícil viajar del Este al Oeste (Madrid a Boston) ya que al tener un ciclo de sueño corto, tienen que adaptarlo a un día especialmente largo.
El Jet Lag no depende de la duración del viaje, sino exclusivamente del número de zonas horarias que crucemos. Así, no hay Jet Lag cuando volamos de Escandinavia a África del Sur.
No todo lo que llamamos Jet Lag lo es. En los viajes del Oeste al Este (p. ej., América a Europa), durante el primer día, además del Jet Lag estamos experimentando una supresión de sueño (¿nos despiertan de madrugada!). Además, es muy probable que durante los días previos al viaje, se haya dormido menos de lo habitual. Por otro lado, el efecto de permanecer sentado en el avión durante tantas horas, el no poder dormir (ruido e incomodidad), el cambio en la comida, la tensión asociada al viaje, o el efecto del ambiente cerrado o del humo de las zonas de fumadores favorecen una situación de cansancio y fatiga . Sea lo que sea, todos estos factores contribuyen en la misma dirección del Jet Lag: cansancio. El desfase horario hace además que no nos podamos recuperar con rapidez en el lugar de destino, ya que la adaptación se produce con lentitud.
¿Qué importancia tiene el Jet Lag? Mucha, un estudio mostró que el Jet Lag afecta al 75% de las personas. Está demostrado que el Jet Lag impide a estas personas funcionar adecuadamente en el lugar de destino. Si viaja por motivos de trabajo, tras llegar y incorporarse a una reunión de importancia, justo cuando más concentrado y alerta tendría que estar, su cuerpo se rebela y se encuentra aún en proceso de ajuste. En algunas profesiones (pilotos, diplomáticos, empresarios, etc.) puede tener consecuencias importantes. Pero también, si usted viaja por placer, y va a permanecer solamente unos días en el destino, pasarse la mitad del viaje molesto, soñoliento o desvelado por la noche, no será lo que más le apetezca.

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