14/11/2013

14 noviembre 2013

El niño que no duerme.

Continuamos con el artículo.
Los humanos aprendemos a conciliar el sueño y repetimos dicha conducta noche tras noche. De alguna manera, asociamos conductas al sueño con el fin de facilitar éste. Si estas conductas nos faltan o no las hemos aprendido bien, el sueño se dificulta.

A lo largo de la noche es normal que existan despertares de duracion breve, generalmente intercalados entre el sueño REM y el sueño NREM. Al parecer, su función esta relacionada con la supervivencia de la especie. Por ejemplo, permiten supervisar brevemente el entorno en el cual dormimos y adoptar una nueva posición corporal.

Estos rituales de conciliación son también patrimonio de los niños y lo veremos en el próximo post.