12/11/2012

12 noviembre 2013

El niño que no duerme.

Al igual que en el adulto, en los niños pueden producirse dificultades para iniciar o mantener el sueño. No obstante, éstos raramente se quejan de este problema. Más bien, al contrario, suelen estar contentos de permanecer despiertos. Alegría que no suelen compartir los padres.

La iniciación del sueño requiere una compleja coordinación de circunstancias biológicas y de conductas aprendidas: por un lado, el organismo tiene que estar fisiológicamente preparado para el sueño (situación concreta del ritmo cardíaco, temperatura, etc). Se llevan a cabo a continuación algunas conductas, que seamos conscientes o no, actúan a modo de rituales, tales como colocar bien la almohada, adoptar la posición adecuada, presencia de televisión, radio o lectura.

En estos días seguiremos profundizando en este tema.