09/08/2012

9 agosto 2012

Por qué dormimos tan mal cuando trasnochamos


Con frecuencia cuando nos acostamos tarde, por ejemplo, a las tres o cuatro de
la madrugada, nos levantamos por la mañana con sensación de cansancio, incluso
de sueño. Y esto ocurre aún cuando durmamos sin interrupción durante 7 u 8
horas, es decir, el número de horas habitual. Nuestro estado de ánimo estará
seguramente algo decaído. Es probable que nos duela la cabeza y tengamos
malestar corporal y tensión muscular.

¿Por qué? Existen multitud de factores que pueden producirlo. Que duda cabe que
algunas personas se encontrarán así, incluso si han dormido un numero de horas
suficiente, en oscuridad y silencio e incluso sin beber una gota de alcohol ni
fumar un solo cigarrillo.

Recuerde lo explicado sobre los dos relojes interiores que van a una velocidad
diferente. Normalmente dormimos bien, al menos la mayoría de nosotros, porque a
diario reajustamos la hora de ambos relojes, haciendo que coincida. Nuestro
sueño está programado para que durmamos cuando la temperatura corporal se
encuentra baja. Ésta es regulada también por un ciclo circadiano, con niveles
más bajos durante la primera mitad de la noche. Hasta esa hora se produce la
mayor parte del sueño de ondas lentas, que es el tipo de sueño más profundo y
reparador.

Si nosotros, súbitamente, decidimos un día acostarnos a las 4 de la madrugada,
haremos coincidir las primeras horas de sueño, en las que debe de producirse la
parte más reparadora del sueño, con temperaturas corporales más elevadas. El
resultado es una menor cantidad de sueño profundo al no existir sincronización
entre temperatura corporal y ciclos del sueño. Cuanto mayores seamos, más
notaremos el problema. Normalmente, si continuáramos acostándonos a esa hora,
se iría produciendo un reajuste a lo largo de los siguientes días.