07/10/2012

7 octubre 2012

La menopausia: ¿el sueño altera?
 
Parte de los problemas de sueño relacionados con la menopausia poco tienen que ver con el hecho biológico en sí. Los años en los que se produce este fenómeno suelen coincidir con otras circunstancias que requieren una adaptación personal y que pasajeramente pueden repercutir en el sueño. Así, durante esos años, los hijos se hacen mayores y o bien se independizan, o se hacen más autónomos (el llamado“Síndrome del Nido Vacío”). Puede haber también problemas en la relación de pareja que naturalmente van a repercutir en el sueño. En cualquier caso, aún cuando ninguna de las circunstancias anteriores se produzca, la menopausia va ligada a la edad, y los cambios en el sueño bien pudieran asociarse al simple paso de los años que afectará al sueño de la mujer de la misma manera que ocurre en el varón.
Uno de los síntomas más frecuentes de los años de la menopausia es la aparición de sudoración nocturna y de sofocos. Al producirse por la noche, de manera súbita e intensa, son causa de despertares. Por otro lado, originan descargas importantes de hormonas del stress que alteran el sueño. Incluso cuando son menos intensos y no llegan a despertar completamente a la mujer que los padece, fragmentan el sueño produciendo microdespertares. Son despertares de escasos segundos que no se suelen recordar por la mañana pero producen sensación de sueño no reparador. Los sofocos se deben a los cambios producidos en los centros cerebrales que controlan la regulación de la temperatura corporal al disminuir la producción de estrógenos y progesterona. Existe una relación directa entre frecuencia de sofocos y pérdida de calidad del sueño. Los sofocos suelen desaparecer espontáneamente en los años posteriores a la menopausia. En todo caso, la terapia hormonal sustitutiva, si el ginecólogo toma la decisión de realizarla, suele mejorar los síntomas. En ocasiones, tras desaparecer los sofocos no se produce la esperada mejoría del insomnio. No se sabe exactamente por qué, pero lo más probable es que junto a los sofocos estén actuando otros factores. Así, al desaparecer los sofocos seguirían actuando lo restantes factores.
En muchos casos, tras la fragmentación del sueño debido a los sofocos, se desarrolla una “mentalidad de insomne”. Es decir, que en vez de solucionarlo contribuyen a su cronificación: exceso detiempo en la cama, preocupación por el problema, uso de medicación para dormir.
Sin embargo, existen casos de mujeres que durante la menopausia sufren de insomnio aun cuando no presentan sofocos. ¿A qué se debe? . El hecho principal de la menopausia es la disminución gradual de la producción de estrógeno y progesterona y los estrógenos son importantes para el funcionamiento de un gran número de estructuras cerebrales. En especial, disminuyen la acción de la principal sustancia inhibidora cerebral, el ácido gamma aminobutírico (iniciales en inglés GABA). Así, los estrógenos disminuyen la acción de sustancias tranquilizantes como las benzodiacepinas ( principal grupo de fármacos empleado contra la ansiedad), ya que estas actúan a través del GABA. Son por tanto, sustancias que ejercen un efecto contrario a los tranquilizantes. Paralelamente aumentan dos de las principales sustancias excitadoras del cerebro como son el ácido glutámico y el NMDA. En cualquier caso, los estrógenos son sustancias importantes para laregulación del sueño y la vigilia, para la regulación del estado de ánimo y de la temperatura. No es de extrañar, por tanto, que la caída de la producción de estrógenos en el periodo posmenopáusico produzca trastornos del sueño, depresión y alteraciones en la regulación de la temperatura.

Por su parte, la progesterona es metabolizada y en parte convertida en el hígado en una familia de sustancias llamada genéricamente neuroesteroides. Una de estas sustancias, alopregnenolona, tiene efectos tranquilizantes e inductores del sueño al aumentar la acción de la ya mencionada GABA. Es decir, tiene un efecto final opuesto a los estrógenos. De hecho, los estrógenos y la progesterona tienen efectos contrapuestos neutralizándose mutuamente. De esta manera, la progesterona facilita el sueño de una manera análoga a la de la mayoría de los somníferos más comunes.
Teniendo en cuenta la importancia que las hormonas sexuales tienen para el funcionamiento cerebral, y en especial para la regulación del sueño, la temperatura y el estado de ánimo, no debe de extrañarnos que estos problemas aparezcan con especial frecuencia durante la menopausia. Existe hasta la fecha una controversia sobre si los cuadros de insomnio (no acompañado de sofocos) y la depresión mejoran tras la administración de terapia hormonal sustitutiva, aunque parece ser que sí. En cualquier caso, si su médico considera que en su caso no es recomendable tal tratamiento, es conveniente que tenga en cuenta otras medidas para mejorar su sueño, tales como:
  • Ejercicio físico
  • Técnicas de relajación y de reducción de stress
  • Dejar de fumar, ya que la nicotina reduce los niveles plasmáticos de estrógenos
  • En ocasiones puede ser útil realizar un tratamiento con un fármaco antidepresivo de acción sedante a dosis baja.
  • Procure reducir el tiempo de permanencia en cama.