03/09/2013

3 septiembre 2013

 ¿Cuánto café?.

Lo menos posible.  Las personas con insomnio son extremadamente sensibles a la cafeína u otras sustancias excitantes como las que se hallan en el té y el chocolate.  Por lo tanto, el café no es el único enemigo del buen sueño.  Un té o un chocolate por la tarde puede ser suficiente para alterarlo. 

 La influencia de la cafeína sobre el sueño no es igual para todo el mundo. En un estudio se demostró que en  el grupo de  pacientes que presentaban insomnio tras ingerir cafeína, la concentración de esta sustancia en el  plasma sanguíneo era más elevada porque su organismo la eliminaba más lentamente que en el grupo no insomne.

Con la edad, la sensibilidad a la cafeína aumenta.  Incluso aunque años atrás el café, el té o las bebidas o calmantes con cafeína no hubieran afectado al sueño; con la edad es posible que cambie y  repercuta directamente sobre el dormir.  Todo lo que sea consumir más de 300 mg de cafeína o teína al día (3 tazas de café, té o bebidas que lo contengan) puede ya afectar al sueño.  En algunas personas, se produce el mismo fenómeno con mucho menos (p. ej., un café después del almuerzo y un refresco de cola por la tarde).   
El exceso de cafeína puede producir temblor, nerviosismo, irritabilidad, palpitaciones, disminución de la presión arterial, nauseas, mareos, dolor de estómago, diarrea, y por supuesto, insomnio.  En cualquier caso, está demostrado que la cafeína produce dificultades para conciliar el sueño, despertares más frecuentes, y una menor calidad de sueño.

En los próximos días seguiremos hablando de cómo afecta el café al sueño.