02/01/2015

2 enero 2015

Sueño y edad.

En la tercera edad las oportunidades de quedarse dormido durante el día aumentan como resultado de la disminución de la actividad física y el incremento de las actividades sedentarias, contribuyendo a una alteración de los patrones sueño-vigilia. Aunque las personas mayores pasan la misma cantidad de tiempo en fase REM (fase en la que soñamos) que los jóvenes, se produce a expensas de una disminución del sueño profundo (de ondas lentas), dando como resultado despertares más frecuentes y prolongados. Las circunstancias y condiciones personales son determinantes. De modo que podemos, y no es infrecuente, encontrar personas de la tercera edad sin problemas de sueño.