EL INSOMNIO Y LA VEJEZ

 

Día Mundial del Sueño

18 de marzo 2016

“Dormir bien es un sueño alcanzable”

Celebramos el día Mundial del Sueño de 2016 con la publicación de un reciente estudio realizado en Alemania que relaciona el deterioro cognitivo con el insomnio en las personas mayores. El estudio realizó un seguimiento de 740 personas durante 3 años, cuya media de edad era de 75 años. De éstos, al comienzo del estudio, el 88.8% tenían un status cognitivo normal, un 13.3% padecían de deterioro cognitivo leve y el 3.5% padecían de demencia. Pues bien, a lo largo de los 3 años de seguimiento, el deterioro de las funciones cognitivas fue más acusado en aquellas personas que padecían dificultades para mantener el sueño por la noche (es decir, insomnio de mantenimiento). Entre éstos, el riesgo de padecer un deterioro cognitivo más acelerado era un 33% mayor en las personas que no lo padecían. Sin embargo, lo curioso es que este riesgo solo se producía en aquellos que al inicio del estudio tenían su status cognitivo normal, y no en aquellos que ya sufrían algún nivel de deterioro.

neuronas, insomnio

Por otro lado, entre aquellos con deterioro cognitivo leve o algún tipo de demencia preexistente, la presencia de sueño prolongado por la noche acompañado de somnolencia durante el día se asociaba a un deterioro de su estado cognitivo. Así, el estudio indica cómo las alteraciones del sueño, bien en forma de insomnio nocturno o de exceso de somnolencia durante el día, pueden contribuir a precipitar o bien a agravar los problemas cognitivos en las personas con edad avanzada.

Este estudio se publica pocos meses después de que que un comité de la Academia Americana de Medicina del Sueño haya realizado un revisión de la literatura mundial y ha señalado 7 horas diarias como el número de horas por debajo del cual se producen con claridad consecuencias negativas para la salud. Entre éstas se encuentran las de tipo cardiovascular, metabólico (con cambios en las hormonas que regulan el apetito, incremento del índice de masa corporal y aumento de la incidencia de diabetes tipo II), cambios en la actividad inmunológica, en el rendimiento, así como incremento de la severidad en cuadros médicos de dolor. ciclo del sueñoY todo ello tiene su precio: Al menos para la población de más de 60 años, existe una relación en forma de U entre la duración del sueño nocturno y la mortalidad, con un incremento de esta última tanto en aquellos que duermen habitualmente menos de 7 horas como en los que lo hacen más de 8 horas.

Es importante que entendamos el sueño como una necesidad diaria de nuestro organismo durante el cual se van a producir cambios metabólicos importantes y necesarios. Podemos negar a nuestro cuerpo durante un cierto tiempo esas horas necesarias de sueño, pero con los años, pagaremos un precio por ello. Y conviene recordar que concienciar a la población de aspectos que hoy nos resultan evidentes, como puedan ser los riesgos del tabaco, de la hipertensión arterial o más recientemente, de la obesidad, han sido siempre tareas arduas que han llevado muchos años. De manera similar, hacer comprender a la población que dormir poco puede a largo plazo poner en riesgo nuestra salud, y aunque no va a ser fácil, estamos en ello.

Dr. García-Borreguero
Instituto del Sueño

Referencias:
1. Johar H, Kawan R, Emeny RT, Ladwig KH. Impaired sleep predicts cognitive decline in old people: findings from the prospective KORA age study. SLEEP 2016;39(1):217–226
2. Consensus Conference Panel: Watson NF, Badr MS, Belenky G, Bliwise DL, et al. Joint Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine and Sleep Research Society on the Recommended Amount of Sleep for a Healthy Adult: Methodology and Discussion. J CLIN SLEEP MED. 2015;11(8):931-52.