Es conocido desde hace años que el insomnio representa una preocupación importante para la Salud Pública. Así, entre el 46% y el 69% de los pacientes que acuden a las consultas de atención primaria presentan síntomas de insomnio transitorio. En este sentido, el coste anual del insomnio para la sociedad norteamericana está estimado entre 30 y 35.000 millones de dólares.
Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando se ha estudiado con mayor atención la relación entre el insomnio y el riesgo de padecer de enfermedades médicas. Por ejemplo, un estudio realizado hace algunos años en EEUU mostró que con cada nuevo episodios de insomnio aumentaba el riesgo de padecer de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares (ictus, hemorragia cerebral), fracturas de cadera, y alteraciones respiratorias. La revista norteamericana SLEEP presenta en su último número analiza el resultado de un estudio sobre 772 personas de entre 20 y 98 años, con y sin insomnio, en los que se evaluó la presencia de enfemedades médicas. Así, pudo comprobarse que los pacientes con insomnio padecía un riesgo dos veces superior a los que no lo tenían de padecer de enfermedad cardiovascular, tres veces superior de padecer de cáncer, tres veces mayor de padecer de hipertensión arterial, cuatro veces superior de padecer de enfermedades neurológicas (Parkinson, epilepsia, etc.), cuatro veces superior de padecer de enfermedades respiratorias, y entre 2 y cuatro veces de padecer de enfermedades urinarias, diabetes, gastrointestinales o de dolor crónico. Aunque el estudio se limita a mostrar la presencia de una asociación (comorbilidad) sin establecer causalidad, sugiere que el insomnio es un marcador del deterioro de la salud u actúa como un factor de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas.
Fuente: SLEEP, Vol. 30: Pág. 213-218, Febrero 2007.
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