EL PELIGRO DE LAS MICROSIESTAS EN LA CONDUCCIÓN

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Las microsiestas son episodios de sueño poco profundo de cinco a diez segundos de duración que se presentan de modo involuntario e incontrolable, frecuentemente en situaciones de monotonía, aburrimiento y sedentarismo. Suelen aparecer tras un tiempo de privación de sueño o de sueño insuficientemente reparador, o bien, porque hemos dormido menos de lo que necesitamos o porque hay elementos físicos que fragmentan o alteran el sueño y no nos permiten descansar suficientemente (apneas o pausas respiratorias, movimientos involuntarios de las piernas…)

Una gran cantidad de accidentes de tráfico en todo el mundo son causados por estas microsiestas, siendo así un verdadero peligro para los conductores, ya que este adormecimiento involuntario es en ocasiones difícilmente predecible y por tanto evitable. Sin embargo, no se produce nunca el estar alerta e inmediatamente después caer dormido, sino que se produce una reducción de la alerta más gradual que nos permitiría darnos cuenta y hacer algo para evitarlo.

El Profesor Jim Horne, director del Centro para la Investigación del sueño de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, llevó a cabo durante 10 años el seguimiento de un grupo de conductores en los que el 50% de los hombres y el 22% de las mujeres admitían haberse quedados dormidos al volante durante breves instantes. Todos se habían despertando bruscamente, siendo este abrupto despertar de lo único que fueron conscientes, ya que el sueño ha de durar como mínimo uno o dos minutos para ser conscientes de que nos hemos dormido.

Los riesgos de sufrir estos microsueños aumentan con la fatiga, siendo también más frecuentes por las tardes, en las que experimentamos una reducción de energía, y por las noches, en las que generalmente dormimos. Los jóvenes también tienen más probabilidades de sufrir estos episodios ya que necesitan descansar más y sufren más la pérdida de sueño.

Tras estos bruscos despertares, se siente una conmoción en la que se produce una súbita liberación de adrenalina y que nos puede ayudar a prevenir futuros episodios, ya que esto puede producirse previamente en situaciones sedentarias o aburridas menos peligrosas que la conducción y alertarnos del peligro.

Según Horne, en Reino Unido se estima que un 20% de los accidentes en las principales autopistas están relacionados con el sueño.

Horne aconseja a los conductores detenerse y tomar una bebida que contenga al menos 150 mg de cafeína. Sin embargo, es muy importante, tener en cuenta que la cafeína tiene efecto de 20 a 60 minutos después de haberla ingerido, y que si la bebida está caliente puede incluso adormecernos más inicialmente. Así, es preferible tomar una bebida fría que contenga cafeína y echarse una siesta de 15 minutos, más 5 min para despertar del todo, mientras esperemos que la cafeína cumpla su papel de estimular nuestra alerta y reducirnos la somnolencia.

Según lo expuesto previamente, otras medidas preventivas para evitar estos microsueños, sería dormir las horas suficientes para cada uno, y si aun así, sentimos que el sueño no es suficientemente reparador y notamos somnolencia por el día, acudir a una unidad de sueño para estudiar qué puede estar ocurriendo en nuestro cuerpo por la noche. qué no nos deja descansar suficientemente.
En personas cuyo trabajo consiste especialmente en conducir y estar muchas horas al volante, es mucho más importante estar atentos a sus niveles de somnolencia, y si se ha producido algunos de estos microsueños, para evitar accidentes.

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