El insomnio es una enfermedad frecuentemente crónica caracterizada por dificultades para poder iniciar o mantener el sueño, que en los países industrializados se produce con una prevalencia de entre el 8 y el 12% de la población adulta.
Es conocido desde hace años que el insomnio representa una preocupación importante para la Salud Pública. Así, entre el 46% y el 69% de los pacientes que acuden a las consultas de atención primaria presentan síntomas de insomnio transitorio. El incremento del número de consultas, pruebas diagnósticas, enfermedades asociadas, accidentes, absentismo laboral, etc. hace que el insomnio sea un gasto adicional para los sistemas públicos o privados de salud.
Un estudio reciente ha comparado los costes económicos directos e indirectos a lo largo de 6 meses en un amplio grupo de población (203.000 pacientes) con insomnio sin tratar así como en un número similar de personas de la misma edad y género sin insomnio. El estudio calcula para un los costes directos (visitas al médico, gasto farmacéutico, conjunto de pruebas diagnósticas), así como los costes indirectos (absentismo laboral e incapacidad laboral, accidentes). Incluso para el grupo de población más joven, el coste directo anual debido exclusivamente al insomnio asciende por término medio a $2500. En buena parte, este gasto se debe a la presencia de un mayor número de enfermedades asociadas (cardiovascular, gastrointestinal, psiquiátricas, etc.) y al gasto sanitario (pruebas, hospitalizaciones, coste farmacéutico, etc.) por ello generado.
Los estudios anteriores se habían centrado en aspectos parciales tales como el coste farmacéutico, el absentismo laboral o el número de visitas al médico de los pacientes con insomnio. Aunque los datos se refieren a EEUU, y en este país el sistema de salud y los costes de la atención médica son diferentes, establecen un marco de referencia para el conjunto del mundo occidental, en el sentido de que el insomnio representa un problema de salud que conlleva un coste económico considerable.
Fuente: SLEEP, Vol. 30: Pág. 263-273, Marzo 2007.
|